La celebración del 142° aniversario de Ushuaia reunió nuevamente a miles de vecinos alrededor de la tradicional paella popular. La duodécima edición superó las marcas anteriores, utilizó productos locales y requirió un importante despliegue gastronómico.
La tradicional paella del aniversario de Ushuaia volvió a superar sus propios registros, con casi 16 mil porciones distribuidas durante los festejos por los 142 años de la ciudad. La actividad, desarrollada en Plaza Malvinas, exigió una extensa preparación y un operativo coordinado para garantizar que miles de vecinos pudieran disfrutar de uno de los acontecimientos gastronómicos más esperados de cada celebración.
Luis Bernal, gerente de Producción de Gastronomía del Sur, explicó que la organización comenzó con suficiente anticipación para resolver tanto el procesamiento de los alimentos como la instalación del equipamiento. “La planificación viene de dos semanas. El día anterior trajimos las paelleras e hicimos toda la parte técnica y operativa, y desde las siete de la mañana nos instalamos para realizar la cocción. Todo el picado, el trozado y la limpieza de los mariscos se hizo previamente durante la semana”, detalló en FM Ushuaia.
El resultado representó un nuevo máximo para esta iniciativa, que el año pasado había alcanzado las 15 mil raciones. Bernal vinculó ese crecimiento con la participación cada vez mayor de la comunidad y la consolidación de la propuesta dentro del calendario festivo. “Esta es ya la número 12 y vamos incrementando año a año porque la ciudad sigue creciendo y nosotros vamos a ese ritmo. Siempre llegamos justo con las cantidades y la gente ya se va enterando”, señaló.
Entre las particularidades de esta edición se destacó la incorporación de mejillones procedentes de Puerto Almanza, una posibilidad que anteriormente había encontrado dificultades por el volumen de materia prima requerido. “Este año pudimos traer los mejillones de Almanza, que son producción local. Al ser tantas cantidades a veces no nos alcanzaba con toda la pesca de acá, pero esta vez pudimos incorporarlos”, destacó.
La magnitud de la elaboración también se reflejó en los recursos humanos movilizados. Alrededor de 60 trabajadores intervinieron directamente en las tareas de cocina y distribución, acompañados por personal destinado a resolver los aspectos logísticos. El sistema de preparación por etapas permitió sostener el abastecimiento sin interrupciones prolongadas. “Las hacemos intercaladas. Tenemos paellas que empiezan a salir a las dos y otras que van a estar listas hasta las cuatro. Buscamos que el servicio sea ágil para que la gente no tenga que esperar demasiado”, explicó Bernal.
Como ocurre habitualmente, numerosos vecinos comenzaron a esperar sus porciones bastante antes del inicio de la distribución. Esa conducta, lejos de resultar excepcional, se ha incorporado a las costumbres que rodean el aniversario. “Yo les digo que no hagan la fila tan temprano, que disfruten del desfile, pero me dicen que ya estuvieron y ahora quieren este momento. Es parte de la tradición también hacer la fila”, contó.
Aunque doce ediciones consecutivas aportan experiencia para organizar una producción de semejantes dimensiones, el responsable gastronómico reconoció que cada convocatoria plantea desafíos particulares. “Los nervios están siempre, así cocines para dos, para cuatro o para quince mil. Con el tiempo la experiencia te va ayudando a reconocer los puntos críticos, pero cada evento es distinto y siempre hay que estar atentos”, afirmó.
Más allá de los números alcanzados, Bernal puso el acento en el carácter comunitario de la actividad y en la responsabilidad de ofrecer un producto de calidad a quienes participan de los festejos. “Hay que tenerle respeto a cada evento masivo y estar atentos, porque lo que queremos es entregar un lindo plato. Estamos en el festejo de la ciudad, es un cumpleaños y nosotros lo tomamos como es”, resumió.





