Noticia de Tapa

02/10/2026

Ecosistema antártico

El retroceso del hielo afecta a pingüinos

Sep 11, 2026 | Ambiente

Un estudio basado en imágenes satelitales y muestras de guano vinculó la disminución del hielo marino con cambios en la alimentación del pingüino de Adelia y con caídas poblacionales en diversas colonias antárticas.

La pérdida de hielo marino en la Antártida no sólo transforma el hábitat de las especies que dependen de él, sino que también modifica la disponibilidad de alimento. Un estudio sobre el pingüino de Adelia determinó que las colonias con menor presencia de peces en su dieta registraron descensos poblacionales durante las últimas décadas, en un contexto de creciente dependencia del kril.

La investigación fue encabezada por Casey Youngflesh, profesor asistente de Ciencias Biológicas de la Universidad de Clemson, y reunió a especialistas de distintas disciplinas para examinar la relación entre las condiciones ambientales, la alimentación y la evolución de las colonias. Los resultados fueron publicados en la revista científica Current Biology.

El equipo reconstruyó cerca de 30 años de información sobre las dietas de estas aves mediante registros satelitales, análisis químicos y muestras tomadas en distintos sectores del continente. El trabajo abarcó el período comprendido entre 1984 y 2013 y permitió observar el comportamiento alimentario de las colonias a escala antártica.

Uno de los resultados principales indica que la cantidad de hielo marino presente alrededor de cada sitio de reproducción condiciona los recursos disponibles para los pingüinos. En áreas con una extensión helada mayor, los peces ocupan una proporción más relevante en la dieta. En cambio, cuando el hielo disminuye, el kril adquiere un papel predominante.

Para llegar a esa conclusión, los investigadores utilizaron una característica visible de las colonias: el color de su guano. El kril tiene un exoesqueleto rosado que no es digerido completamente por los pingüinos y deja tonalidades rojizas en las heces. Una dieta con más peces, por el contrario, produce una coloración diferente.

Las muestras fueron sometidas a espectrometría y otros análisis químicos para establecer el vínculo entre la tonalidad del guano y la composición de la alimentación. Luego, esa relación fue aplicada a unas 4.000 imágenes tomadas por los satélites Landsat de la NASA, lo que permitió seguir los cambios en múltiples colonias sin requerir observaciones directas permanentes.

Según los autores, se trata de la primera investigación que emplea imágenes satelitales para reconstruir durante décadas relaciones alimentarias entre especies a una escala continental. El método ofrece una herramienta para estudiar ecosistemas remotos, donde el trabajo de campo sostenido resulta complejo por las condiciones ambientales y la extensión del territorio.

La diferencia entre consumir peces o kril tiene consecuencias para el desarrollo de los pichones. Los ejemplares alimentados con peces suelen alcanzar un peso más alto antes de dejar el nido, una condición asociada con mayores posibilidades de supervivencia hasta la adultez. Esa ventaja también se refleja en la estabilidad de las colonias.

Las poblaciones que redujeron la presencia de peces en su alimentación perdieron individuos a lo largo de las últimas décadas, mientras que las que mantuvieron un mayor acceso a ese recurso permanecieron estables o aumentaron su tamaño. El retroceso del hielo aparece así como un factor que incide sobre toda la cadena alimentaria.

A ese proceso se suman otras presiones sobre el kril antártico, entre ellas la recuperación de las ballenas barbadas, la expansión hacia el sur del pingüino papúa y la pesca industrial destinada a acuicultura y suplementos. Para los investigadores, el pingüino de Adelia permite seguir de cerca transformaciones que alcanzan al conjunto del ecosistema antártico.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com