La población de perros asilvestrados en Tierra del Fuego ya se auto reproduce en el ámbito rural, y no sólo ataca al ganado ovino, sino ya al bovino. Esto exige una estrategia integral de manejo que supere los límites de las estancias.
El biólogo Adrián Schiavini, investigador del CADIC CONICET, analizó la compleja evolución de los perros asilvestrados en la provincia, destacando dos cambios significativos que reconfiguran el desafío para las políticas públicas y la producción ganadera.
En el marco del Comité de Seguimiento del Plan de Manejo, se trabaja con los tres municipios y la provincia, a través de las áreas de ambiente y producción, para abordar esta problemática que afecta al ámbito rural.
Schiavini, por FM Ushuaia, explicó que "en el área rural hay que trabajar desde otra mirada, porque la problemática es otra y fundamentalmente por lo que hemos visto de novedades, entre comillas, más que novedad diría una dinámica que ha ido cambiando a lo largo de los últimos años, son dos aspectos. Primero, los nacimientos en silvestría".
Detalló que "la última encuesta que acabamos de terminar en junio con los productores, revela que prácticamente todos los establecimientos del ecotono, Fagnano y Río Grande, observan cachorros en sus predios, que van desde la costa hasta el límite con Chile, hacia el oeste. En todos estos predios se ven cachorros y se detectan madrigueras. Significa que la población de perros asilvestrados ya se está transformando en autosustentable y no de la migración de animales sueltos de las ciudades hacia el campo. Están naciendo y se reproducen en silvestría".
Este fenómeno genera un animal con un comportamiento distinto. Schiavini aclaró que "no es una nueva especie, es un perro doméstico de vida libre que, en el caso particular de los perros nacidos en silvestría, no conocen al ser humano porque carecen el periodo de socialización".
Agregó que "en silvestría eso no ocurre, sus únicos pares son los perros con los cuales anda en manada o jauría. Por lo tanto, todo lo que aprendan no tiene nada que ver con la vinculación con el humano".
Esta falta de socialización conlleva nuevos riesgos. "Para el perro asilvestrado que nació en silvestría, encontrarse con un ser humano es una cosa nueva, ‘esto no sé qué es’, entonces eso puede generar reacciones agresivas. Peor si me estoy confrontando con una madre que acaba de tener cachorros y los está cuidando en una madriguera y yo no observo la madriguera y paso cerca, la madre lo va a defender. Si no sabe qué es un ser humano, puede defenderse de cualquier manera", advirtió.
La segunda novedad identificada impacta directamente en la producción ganadera. "En su momento los productores ovinos del ecotono empezaron a criar vacas con la idea de que la vaca, un animal más grande, es menos vulnerable a los ataques por perros asilvestrados. Bueno, esto ya no es así. Los perros asilvestrados están atacando a los novillos", afirmó Schiavini.
Explicó que "estas vacas terminan empantanadas o enterradas en un chorrillo y mueren de frío o son heridas en los garrones, en el ano y pueden terminar desangradas”. Ante la novedad de ataques a la ganadería bovina, “esta solución originaria, que era pasar a producir vacas, no es una solución, están apareciendo ataques a ganado bovino por todos lados. Esa es una novedad relativamente reciente en los últimos 2-3 años, y que ya indica que si antes se dejaron de producir ovejas para producir vacas, ahora las vacas también son atacadas".
Frente a este escenario, una herramienta clave son los perros protectores de ganado, aunque su implementación requiere coordinación. "El perro protector de ganado no es una herramienta plug and play, no se enchufa y sale andando, sino que uno tiene que acomodar de alguna manera sus sistemas de producción a que va a estar manejado por un perro protector de ganado", señaló.
Además, subrayó que "lo que hay que lograr es un comportamiento homogéneo entre diferentes productores para cuidar entre todos las ovejas, independientemente de si tengo yo los perros en mi campo, porque todos los perros se irían moviendo de campo a campo".
Sin embargo, en la actualidad, la eliminación de ejemplares se ha vuelto necesaria. "En este momento es una de las soluciones que se está implementando por parte de los productores, pues lo están haciendo por su cuenta, pero ya esto se está tomando como una estrategia necesaria para aplicar en este momento fundamentalmente en la zona de producción bovina, porque hoy no tenés perros protectores de vacas", explicó, destacando que "los trabajos que hemos realizado desde el año 18 indican que la cantidad de perros asilvestrados está creciendo de una manera elevada. Se ha multiplicado por 10 en los últimos 8 años".
Adrián Schiavini hizo hincapié finalmente en que cualquier estrategia debe ser integral y trascender los alambrados: "El manejo del perro asilvestrado requiere una estrategia de cero alambrado. No importa el alambrado, porque esto es una cuestión de paisaje y hay que manejarlo como está", concluyó, remarcando la necesidad de una acción conjunta y coordinada entre todos los actores involucrados.






