Noticia de Tapa

03/10/2026

RETORNO DE BALLENAS AL CANAL BEAGLE

Un fenómeno en expansión según la bióloga Natalia Dellabianca

Jul 15, 2025 | Ambiente

La presencia de ballenas jorobadas y sei en aguas fueguinas se ha incrementado notablemente en la última década, marcando un cambio ecológico y turístico para la región.

Desde 2013, el canal Beagle y las costas de Ushuaia han experimentado un fenómeno que los científicos describen como el retorno de las ballenas a una zona que históricamente frecuentaban antes de la caza industrial. Natalia Dellabianca, bióloga del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), detalló en Radio Provincia que "a partir del 2018 ya veíamos todos los años entre 20 o 30 ballenas diferentes, al menos, en la zona". Este aumento no es aleatorio: responde a la recuperación global de las poblaciones de cetáceos tras décadas de protección.

Las especies más avistadas son la ballena jorobada y la ballena sei, esta última con mayor presencia en los últimos años. "La ballena sei también la íbamos reportando más, pero casi como en la boca del canal, en la zona de Cabo San Pío. Ahora las vemos más tiempo dentro del canal", explicó Dellabianca. A estas se suman avistajes esporádicos de ballenas minke, orcas -comunes en otoño e invierno- y otros cetáceos menores como marsopas y delfines.

El resurgimiento de estos gigantes marinos tiene una explicación clara para la especialista: "Con el cese de la caza de ballenas, las poblaciones lentamente empiezan a recuperarse. Vuelven a zonas donde antes eran áreas de alimentación". El canal Beagle, rico en langostinos y sardinas, ofrece un buffet para estos animales, que en su mayoría provienen del Pacífico. "Son los mismos que vemos en el Estrecho de Magallanes -agregó-. Quizás allí había demasiados animales y buscan nuevas áreas".

La identificación individual es clave para entender su comportamiento. Mediante un proyecto de ciencia ciudadana, Dellabianca y su equipo analizan las colas de las jorobadas, cuyos patrones son únicos "como una huella digital". Esto ha permitido confirmar que "muchas ballenas vuelven todos los años", consolidando a Ushuaia como un área de alimentación estable.

La convivencia con la actividad humana no está exenta de problemas. Los varamientos, como el de una ballena minke frente al museo local años atrás, suelen ocurrir por mareas bajas, colisiones con embarcaciones o persecuciones de orcas. "El animal queda encallado y muere por el colapso de su propio peso", señaló la bióloga.

Para reducir estos incidentes, Dellabianca enfatizó la necesidad de regular la velocidad de navegación. "Ir a más de 10 nudos (18 km/h) aumenta muchísimo la probabilidad de que un golpe sea fatal", advirtió, citando ejemplos de normativas en la Antártida y el Estrecho de Magallanes. Aunque el número de ballenas en el Beagle (30-40 anuales) es menor al de Península Valdés, su concentración en un canal angosto las hace especialmente vulnerables.

El fenómeno abre oportunidades para el turismo responsable, pero también exige precaución. "Si evitamos interacciones negativas, podremos disfrutar de estos animales por mucho tiempo", concluyó Dellabianca. Con más de 200 ballenas jorobadas identificadas desde 2013 y agregados de hasta 100 ejemplares en la boca del canal, el mensaje es claro: las ballenas han reclamado su lugar en el fin del mundo, y su permanencia dependerá de cómo las recibamos.

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