La reconocida actriz argentina, en Ushuaia por el cuarto Festival de Cine del Fin del Mundo, reflexionó sobre la importancia de descentralizar la cultura, el rol de los festivales y el apoyo estatal al sector audiovisual. Con entusiasmo, subrayó el potencial narrativo de Tierra del Fuego y el crecimiento de nuevos realizadores en el país.
"Los festivales de cine son ventanas de difusión de la industria audiovisual y puentes entre los creadores y la sociedad", afirmó la actriz argentina Soledad Villamil en diálogo con Radio Provincia. Su visita a Ushuaia no solo celebra la diversidad cultural, sino que también reafirma su convicción sobre la necesidad de un cine federal. "La Argentina es un país muy poco federal, lo cual es una paradoja, porque tenemos grandes escenarios geográficos y culturales para contar historias", señaló.
La actriz, a propósito de su reciente trabajo rodado en la Patagonia Norte, “Atrapados”, destacó el impacto de rodar fuera de Buenos Aires. "Filmar en Bariloche fue completamente distinto. El paisaje es un personaje más en la historia", explicó. Además, resaltó el entusiasmo local: "Encontramos mucha disposición de la gente para colaborar, y generó un movimiento económico importante en la ciudad".
Sobre Ushuaia, Villamil imaginó infinitas posibilidades narrativas: "El lugar tiene una geografía contundente, diferente. Su historia, su ubicación geopolítica, el interculturalismo… todo eso es material para mil tramas". Desde relatos históricos hasta dramas contemporáneos, la región ofrece un lienzo único para el cine.
Al ser consultada sobre la falta de financiamiento del INCAA, la actriz fue contundente: "El aporte del Estado es fundamental. No es un descubrimiento: Hollywood lo hace desde los años 20". Criticó la visión reduccionista de evaluar el cine solo por su recaudación: "Hay que tener una industria grande, con películas de todo tipo. De ahí surgirán obras exitosas, como ha ocurrido en la historia del cine argentino".
Villamil cerró con un llamado a valorar el cine como herramienta cultural y económica: "Hemos llegado muy lejos con una cinematografía latinoamericana reconocida en el mundo. Espero que esta situación se revierta".
Su presencia en Ushuaia no solo enriquece el festival, sino que también refuerza su compromiso con un cine diverso, federal y sostenido por políticas públicas claras.






