El referente del turismo de Ushuaia sostuvo que la intervención nacional del puerto es ilegal y responde al interés de apropiarse de sus recursos, no a mejorar la infraestructura. Advirtió que el conflicto daña el capital simbólico de la ciudad como destino y la expone ante competidores globales.
Julio Lovece, referente del turismo y la vida institucional de Ushuaia, advirtió que el conflicto por la intervención del puerto no solo afecta la institucionalidad provincial sino que erosiona el “capital simbólico” de la ciudad como destino extremo.
En diálogo con FM Ushuaia, sostuvo que las denuncias sobre el estado de la infraestructura generan un daño de imagen difícil de revertir en un mercado turístico global cada vez más competitivo.
“Un hecho aislado quizás genera una erosión, genera un daño minúsculo, pero cuando se van uniendo distintos hechos que generan daño, el daño es mucho mayor y en muchos casos es irreversible”, sostuvo Julio Lovece al ser consultado sobre la situación del puerto local.
El analista vinculó esta mirada con la actividad turística, área en la que se desenvuelve con mayor conocimiento. “Nosotros tenemos un enorme atractivo en Ushuaia, en Tierra del Fuego en general, que convoca a un enorme porcentaje de turismo extranjero en verano. Una enorme cantidad de ingresos de cruceros, que hasta donde sé, esta temporada debe estar siendo récord”, señaló.
Lovece definió al “fin del mundo” como el principal capital simbólico de la ciudad. “No es que vengan a conocer un atractivo extraordinario que de por sí solo genere una convocatoria a nivel mundial, como pueden ser las cataratas del Iguazú o el glaciar Perito Moreno. Nosotros tenemos el fin del mundo y es un capital simbólico importante. Creo que los hechos que se están dando en estos últimos meses en Ushuaia erosionan ese capital simbólico, lo van lastimando, vulgarizando”, afirmó.
En ese marco, alertó sobre la competencia con otros destinos extremos. “Nuestra competencia está en el otro extremo: Noruega, Islandia, lugares que están ofreciendo destinos atractivos en el extremo del mundo. Acá, a excepción de Chile, la Patagonia chilena, están poniendo toda la carne en el asador. La competencia es cada vez más feroz”, agregó.
El hecho de que Ushuaia aparezca en medios nacionales o internacionales a través de determinados conflictos “nos genera un daño que no lo vamos a ver en lo inmediato, pero sí en el futuro. Si hay algo que no puede convivir con un capital simbólico como el fin del mundo es el hecho de que haya conflictos ambientales, bélicos, que alguien esté difundiendo que el puerto de Ushuaia está en un colapso terminal. Esas cosas no solo no nos favorecen, sino que van generando un desgaste en el imaginario del turista”, explicó.
Sobre los motivos de la intervención dispuesta por la ANPyN, Lovece fue contundente. “Lo que creo del puerto es que en realidad lo que quieren es hacerse de la caja del puerto, es así de sencillo. ¿Por qué no intervienen la Ruta 3? Les pediría que intervengan en la Ruta 3, por favor. No, intervienen un servicio, una infraestructura que a las claras está dando una enorme ganancia para la provincia, que ha crecido en nuestros últimos años”, indicó.
Cuestionó también la difusión de imágenes del Saint Cristopher para ilustrar un supuesto estado terminal de la operatoria. “Ponían como imagen para ejemplificar la destrucción la tablazón podrida del San Cristopher, la verdad que no tienen vergüenza”, sostuvo en referencia a la actitud diputado nacional Miguel Rodríguez. “El señor diputado no tiene vergüenza, perdió la vergüenza cuando lo votaron”, expresó.
Consultado sobre la reacción del sector empresarial turístico, Lovece fue cauto pero crítico. “Debería haber un poco más de compromiso, un poco más de carácter de parte del sector turístico. Si mañana vienen menos turistas, los que se van a dar cuenta son los empresarios, hay empresarios en Ushuaia que se han hecho ricos gracias al puerto”, señaló.
El análisis Lovece lo cerró con una advertencia sobre el perjuicio profundo que genera el conflicto. “Ese estigma es muy difícil sacártelo de encima. El potencial turista no conoce Ushuaia, no conoce el puerto, quiere llegar al fin del mundo simplemente. Nosotros estamos vendiendo el fin del mundo, y el turista no espera encontrar un puerto que ponga en riesgo su vida, por empezar”, concluyó.






