La directora y referente cultural fueguina estrena en el Centro Cultural Actuar una obra que explora, a través de tres mujeres de épocas distintas, las complejidades del amor, con una puesta escénica envolvente y música original.
El amor como territorio de batalla, supervivencia y reinvención es el eje de Juramos no morir de amor, la nueva obra teatral que Mónica Sandalí dirige en Ushuaia. Con funciones los días 14, 15, 21 y 22 de junio en el Centro Cultural Actuar, la propuesta reúne a tres personajes femeninos de contextos históricos y sociales dispares, pero unidos por una pregunta universal: cómo escapar al sufrimiento amoroso sin renunciar a la pasión.
"Según lo que cuentan estas mujeres que vivieron en distintas épocas, con diferentes circunstancias históricas, sociales, económicas, mentalidades… lo atractivo es que se juntan para dilucidar cómo hacen para no morir de amor", explica Sandalí en diálogo con Radio Provincia. La obra, escrita por Ana Rodríguez Arana, evita maniqueísmos: "No hay malos ni buenos. Hay latir, sentir, pasión, búsqueda del amor, encuentros y desencuentros. No propone bandos, sino reflexión".
La puesta destaca por su escenografía, diseñada por el arquitecto y actor Claudio Arias, a quien Sandalí define como clave para crear "esa atmósfera liminal donde todo comienza". La música original, compuesta por Juan Pablo Palermo, y el formato "al ras del piso" -con el público rodeando a las actrices- buscan romper la convención teatral. "Quería que la gente fuera el continente de estos seres que hablan. El público percibe, reacciona, es un actor más", afirma la directora.

Las intérpretes recibieron elogios de Sandalí: "Tienen un nivel de organicidad y honestidad que conmueve. Es un placer verlas trabajar". Con seis funciones previas agotadas, la reposición apuesta a captar a quienes se quedaron sin entradas. Estas pueden adquirirse llamando al 2901-61-2101, con descuentos para socios, jubilados y grupos.
"Un hecho artístico es eso: cada uno saca sus conclusiones. La nuestra es una propuesta para sentir, pensar y llevarse algo", concluye Mónica Sandalí. Una invitación a dialogar con los fantasmas del amor, esos que, como el limbo, nunca dejan de existir.






