El titular de Río Grande Activa advirtió sobre la ausencia de planificación y transparencia en las inversiones del FAMP. Reclamó criterios estratégicos para diversificar la economía fueguina y distribuir los recursos según necesidades productivas concretas.
El doctor en Economía y titular de Río Grande Activa, Juan Pablo Deluca, expresó su preocupación por el funcionamiento del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP), particularmente por la falta de una estrategia que permita orientar sus inversiones hacia nuevas actividades económicas y obras de infraestructura. Su análisis también incluyó las consecuencias de la decisión del Gobierno nacional de eliminar los aportes empresariales que financiaban el instrumento.
Durante una entrevista en FM Ushuaia, Deluca recordó que el fondo surgió en 2021, junto con la prórroga del régimen industrial, y destacó su importancia para el desarrollo provincial: “El FAMP fue un instrumento que se logró en 2021 en base a la prórroga, fue un fondo instituido y un derecho de los fueguinos a poder contar con una herramienta de financiamiento para la ampliación de la matriz productiva y para acompañar la infraestructura de esa ampliación”.
Sin embargo, consideró que su funcionamiento actual se encuentra alejado de esos objetivos originales. Según explicó, las autoridades nacionales avanzan hacia su desaparición y, mientras tanto, administran los recursos disponibles sin una estrategia reconocible: “No hay un plan que uno pueda decir ‘estamos siguiendo esta hoja de ruta’”.
La necesidad de establecer prioridades constituye, para el economista, una condición indispensable para aprovechar una herramienta financiera de semejante magnitud. El propósito original era promover actividades capaces de reducir la dependencia provincial de la industria históricamente beneficiada por el régimen promocional, mediante decisiones sostenidas en el tiempo.
Deluca remarcó que el FAMP “tiene también un espíritu y un mandato fuertemente de planificación”, precisamente porque dispone de recursos y facultades para seleccionar iniciativas. Por eso, insistió en que “tiene que tener una mirada de mediano y largo plazo”, en lugar de limitarse a financiar proyectos individuales sin una orientación general.
Uno de los aspectos que señaló fue la distribución territorial de las inversiones, especialmente ante las dificultades económicas que atraviesa Río Grande. Al referirse al financiamiento de emprendimientos hoteleros y obras de infraestructura, observó que “parece que no hay ninguna clase de ordenamiento, ninguna clase de planificación”, y planteó la necesidad de conocer los fundamentos utilizados para determinar cada destino.
La discusión, según su análisis, excede la conveniencia de una inversión particular. Lo fundamental es establecer qué actividades necesita desarrollar Tierra del Fuego, cuáles son las oportunidades de diversificación y de qué manera deben acompañarse con servicios e infraestructura.
También reclamó mayor información pública sobre las decisiones del Comité Ejecutivo. Al describir su funcionamiento, sostuvo: “No se ve absolutamente nada”, y agregó que “hay muy poca transparencia también en relación a los créditos y subsidios”.
En cuanto a la eliminación de los aportes, vinculó la medida con la apertura de importaciones y sus efectos sobre las empresas fueguinas. Consideró contradictorio afectar las condiciones de producción local y, simultáneamente, desactivar el mecanismo destinado a financiar alternativas económicas.
Finalmente, Juan Pablo Deluca insistió en que el problema no puede resolverse mediante reuniones aisladas entre autoridades. La magnitud de los recursos exige una planificación integral, con participación territorial, prioridades verificables y proyectos capaces de generar nuevas oportunidades productivas para toda la provincia.





