Noticia de Tapa

Ecosistema antártico

Advierten que la pesca de krill compromete la alimentación de ballenas

Oct 27, 2026 | Ambiente

La creciente explotación comercial de este recurso marino genera preocupación por sus consecuencias sobre el equilibrio ecológico antártico. Una organización ambientalista cuestionó los mecanismos internacionales de vigilancia y reclamó incorporar a los cetáceos entre las especies monitoreadas.

La expansión de la pesca industrial de krill en aguas antárticas reavivó las advertencias sobre sus consecuencias para las ballenas y otras especies que encuentran en este pequeño crustáceo una fuente esencial de alimentación. La organización internacional Sea Shepherd cuestionó la insuficiencia de los controles existentes y pidió fortalecer los mecanismos de conservación frente a la creciente explotación comercial del recurso.

La preocupación fue planteada durante un encuentro de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), celebrado en Hobart, Australia, donde la entidad ambientalista señaló una importante deficiencia en los programas de vigilancia científica. Aunque el sistema contempla el seguimiento de pingüinos, aves y lobos marinos, las ballenas permanecen fuera de ese esquema, pese a su dependencia alimentaria del krill.

Para aportar información sobre esta problemática, Sea Shepherd desarrolló una investigación científica a bordo del buque Allankay, con especial atención a las aguas próximas a las islas Orcadas del Sur. Los estudios identificaron una significativa presencia de ballenas jorobadas y de aleta en sectores donde operan embarcaciones dedicadas a la captura industrial del crustáceo.

Esta coincidencia geográfica entre las zonas de alimentación de los cetáceos y las áreas de extracción constituye uno de los principales motivos de preocupación, debido a la posibilidad de que la actividad comercial reduzca la disponibilidad del recurso para la fauna marina.

La dimensión de la explotación quedó reflejada en agosto, cuando las capturas alcanzaron el máximo autorizado de 620.000 toneladas en el área 48, que abarca aguas cercanas a la península antártica y las Orcadas del Sur. Según la organización, se trata del segundo año consecutivo en que la actividad pesquera llega al límite establecido.

A este escenario se suma la posibilidad, advertida por Sea Shepherd, de que Noruega, Rusia y China promuevan un incremento de la cuota de extracción hasta niveles próximos al doble de los actuales. La eventual modificación todavía no cuenta con aprobación, aunque su sola consideración intensificó las inquietudes sobre la sostenibilidad de la actividad.

Mientras tanto, la comisión internacional analiza una iniciativa destinada a incluir a las ballenas jorobadas entre las especies comprendidas en su programa de seguimiento. La incorporación permitiría disponer de datos específicos para establecer cómo inciden las operaciones pesqueras sobre sus posibilidades de alimentación.

La controversia vuelve a colocar en discusión la necesidad de compatibilizar el aprovechamiento económico del krill con la preservación del ecosistema antártico. Desde Sea Shepherd consideran prioritario mejorar la información científica disponible y establecer mecanismos de protección capaces de evitar que la expansión de las capturas comprometa la supervivencia de las especies que dependen de este recurso.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com