Noticia de Tapa

Recurso sustentable

La falta de información limita el manejo de la centolla

Oct 30, 2026 | Ambiente

El investigador Gustavo Lovrich destacó el sistema de evaluación y control de la centolla en aguas atlánticas, pero señaló que la escasez de información científica y las restricciones presupuestarias dificultan aplicar criterios similares en el Beagle.

La administración de la pesquería de centolla en el Atlántico argentino cuenta con un sistema de seguimiento científico que permite establecer límites de extracción y revisar periódicamente el estado del recurso. Para la temporada 2026-2027, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) recomendó una captura máxima de 1.295 toneladas en el Área Sur, aunque sus relevamientos también identificaron una disminución reciente del reclutamiento y de los indicadores de abundancia.

Para Gustavo Lovrich, doctor en Biología e investigador principal del CADIC-CONICET, ese procedimiento constituye una referencia que podría orientar la administración de otras pesquerías, aunque las condiciones del canal Beagle presentan dificultades particulares. “En una pesquería chica, como la del canal Beagle, donde los datos son pobres y los datos históricos son escasos, ahí hay que utilizar otro tipo de modelos, hay que utilizar otro tipo de estrategias, pero se puede hacer, nada más que solo hay que tener la información, porque sin información es imposible tener los datos y tomar una decisión. Ahora, para obtener la información se necesita plata”, sostuvo en FM Ushuaia.

La disponibilidad de recursos económicos aparece, precisamente, como uno de los principales obstáculos para desarrollar investigaciones continuas. Al referirse a las limitaciones presupuestarias, Lovrich respondió que “para algunas entidades son todas” y describió las diferencias entre los organismos científicos nacionales. “El CONICET no tiene financiamiento para proyectos de investigación desde el 11 de diciembre del 2023. En cambio, el INIDEP es una isla de la fantasía, una isla de abundancia de recursos para campañas, que no se ve en el resto de los centros de investigación estatales”, expresó, al mencionar también las dificultades que atraviesan el INTA y la Comisión Nacional de Energía Atómica. “Por eso estos datos, datos de todas las pesquerías en la Argentina, están actualizados permanentemente”, añadió.

La experiencia atlántica demuestra, según explicó, la importancia de sostener evaluaciones periódicas antes de determinar los volúmenes autorizados. En ese ámbito nunca existió “una apertura indiscriminada sin ningún límite”, aseguró. “Me parece que esto es un ejemplo a seguir. Es el ideal que haya una evaluación de cuánto hay, que se hace en todos los años, y un cálculo de cuánto se puede pescar por área, por sector”, manifestó.

El esquema funciona desde hace al menos 15 años y contempla información aportada por la flota comercial y campañas científicas del INIDEP. Sobre esa base, el organismo formula recomendaciones al Consejo Federal Pesquero, responsable de establecer las medidas correspondientes. Entre ellas figuran los cupos de captura, la extracción únicamente de machos que alcancen determinadas dimensiones, la devolución de las hembras y la utilización de anillos que permiten escapar a los ejemplares pequeños. “Eso hace que el manejo sea virtuoso”, sintetizó.

En cuanto a las competencias jurisdiccionales, Lovrich recordó que las aguas situadas más allá de las 12 millas corresponden a la Nación, mientras que las provincias conservan atribuciones sobre sus respectivas jurisdicciones y pueden adoptar o no las recomendaciones federales. “En el caso de Tierra del Fuego, el informe es claro y dice que se pueden pescar 24 toneladas”, especificó.

El investigador también se refirió a la disminución del reclutamiento detectada en los últimos estudios. “Imagino que el reclutamiento es la fracción de la población que ingresa a un tamaño que puede ingresar a las trampas, o sea, los animales más chicos”, explicó. Si bien una mayor presión pesquera podría influir, advirtió que existen otras interpretaciones posibles: “Puede ser por migración, o puede ser un artefacto del relevamiento también”. Señaló, además, que se trata de una variable calculada por primera vez mediante un modelo que incorpora ese segmento poblacional.

Como antecedente de la capacidad de respuesta del sistema, mencionó el Golfo San Jorge, donde una reducción de la abundancia llevó a disminuir los cupos autorizados. “Eso es bastante rápido, se puede corregir de un año al otro, sobre todo cuando la pesquería está manejada por el Consejo Federal Pesquero en este caso”, concluyó.

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