El evento reunió a centenares de pilotos de diversos países en la capital fueguina, consolidando una tradición de 18 años con una agenda que combinó camaradería, espectáculos y una emblemática caravana motera.
Con una gran expectativa que se mantuvo desde su organización en abril, culminó con éxito en Ushuaia la décima octava edición del Encuentro Internacional de Motoviajeros.
Marcelo Aliendro, organizador del evento, destacó la esencia del mismo al afirmar que “se trata de un evento donde lo hacen los participantes”.
La cita, organizada por la empresa Latitud 54 Sur, consolidó una tradición que ya es un símbolo para el mototurismo global, superando incluso adversidades.
Aliendro reconoció el esfuerzo de los asistentes, señalando que “a lo que venían sorteando los motociclistas durante tantos años, ahora se les suma un poco también lo económico”, pero subrayó con satisfacción que “logramos mantener la cantidad de gente que habitualmente llega hasta Tierra del Fuego”.
Este año, el encuentro tuvo un condimento especial tras la declaración de Ushuaia como capital del mototurismo austral, una iniciativa que contó con el apoyo clave del concejal Nicolás Pelloli. “Un gran logro”, calificó el organizador, quien consideró que fue “una gran fiesta” tener esta novedad como marco.
La programación se desarrolló principalmente en el Centro Cultural Ester Fadul, con cenas show que contaron con una positiva respuesta del público general.
El sábado por la mañana tuvo lugar la tradicional caravana de motos, que fue una de las postales más destacadas. “Se plegaron muchos motociclistas a dar la vuelta a la ciudad, con puntos fotográficos que teníamos marcados este año”, describió Aliendro. El recorrido incluyó el glaciar Martial, el Aeroclub y una pasada por el centro de la ciudad que congregó a numerosos espectadores.
Como actividad destacada, se realizó una charla con el reconocido deportista y periodista Gato Barberí. Aliendro valoró la disertación, explicando que el expositor abarcó temas “que tienen que ver con todo el motociclismo”.
El evento, que contó con la participación de más de 200 motos, representó la concreción de un desafío personal y colectivo para los motoviajeros. Aliendro concluyó remarcando el espíritu de superación y comunidad que define a este encuentro en el fin del mundo, enfatizando que los pilotos “rompen con la barrera esa del desafío y la aventura de llegar hasta acá, que no es fácil”.






