Noticia de Tapa

11/09/2026

OPERATIVO EN LAGUNA TURQUESA

En primera persona el milagroso rescate tras quedar sepultada por una avalancha 

Jul 1, 2025 | General

Débora, experimentada montañista, sobrevivió junto a su compañero Pablo más de una hora bajo la nieve gracias a técnicas de supervivencia y la rápida intervención de rescatistas.

Débora Anibaldi, una experimentada montañista de 49 años, vivió este domingo una pesadilla que pudo haber terminado en tragedia. Junto a su compañero Pablo, quedó sepultada por una avalancha mientras practicaban esquí de travesía en Laguna Turquesa, un paraje conocido por su belleza pero también por sus riesgos. Su relato, detallado y emotivo, reconstruye los minutos críticos bajo la nieve, la lucha por sobrevivir y el emotivo rescate que les devolvió la vida.

"Emocionalmente estamos felices, es volver a vivir", afirmó Nibaldi al ser entrevistada en FM Ushuaia, apenas horas después del incidente. "La segunda palabra es agradecidos, súper agradecidos a los chicos que nos salvaron la vida literalmente", añadió, refiriéndose a Facundo Ureta, Alfonso Lavado y Mateo Archilla, quienes lideraron las labores de rescate antes de la llegada del helicóptero de Heli Ushuaia.

El accidente ocurrió tras una serie de decisiones que, en retrospectiva, Nibaldi reconoce como errores. "Elegimos mal, tenemos mucha experiencia en montaña y en esquí, pero elegimos mal", admitió. El grupo ascendía por una ladera soleada -más inestable- en lugar de optar por la sombra, como hicieron sus eventuales rescatistas. "Cuando estábamos subiendo ya nos dimos cuenta que estaba complicado, pero seguimos subiendo", confesó.

Rescate
En primera persona el milagroso rescate tras quedar sepultada por una avalancha.

El momento crítico llegó cuando faltaban apenas 20 metros para alcanzar la cumbre. "Escuché un sonido, un estruendo. Miré mis pies y vi como un craquelado, se craqueló toda la nieve", describió. Pablo gritó: "Es una avalancha". En segundos, la ladera se desprendió. "No había forma de huir. Se vino toda la nieve encima".

Bajo el alud, Anibaldi aplicó técnicas de supervivencia: "Sabía que si quedaba boca abajo moría. Logré darme vuelta, me llené la boca de nieve, pero mantuve la respiración". Con un brazo atrapado y otro libre, logró crear un pequeño espacio para respirar. "Llegué con el dedo índice a un hueco de la nariz. Ahí volví a vivir, abajo de la nieve pero feliz", recordó.

Pablo, sepultado cerca, también logró mantener su rostro descubierto. "Gritábamos ‘auxilio’ constantemente. Pensábamos que estábamos a mitad de ladera, pero en realidad caímos casi hasta la laguna", explicó. Tras más de una hora atrapados, el milagro llegó: "Estaba orando, abro los ojos y veo a los chicos. No lo podía creer".

Los rescatistas -equipados con palas y dispositivos de búsqueda-los liberaron en minutos. "Son unos genios. Nos sacaron en menos de 10 minutos", destacó Anibaldi. El helicóptero los trasladó al Hospital Regional Ushuaia, donde fueron tratados por hipotermia leve. "Nos dieron cinco días de reposo. Tengo los labios y la nariz congelados, pero estoy bien", concluyó Débora.

Su testimonio no solo es un relato de supervivencia, sino una advertencia: "Amo la montaña, pero esto fue un exceso de confianza. Ojalá sirva para que otros no cometan los mismos errores".