La cantante fueguina, nominada por primera vez a los premios Gardel, reflexiona sobre este reconocimiento como un hito en su trayectoria, marcada por la coherencia artística y el trabajo silencioso.
"Todos los artistas soñamos llegar a esa instancia con un disco", confiesa Casiana Torres a través de Radio Provincia, aún sorprendida por su nominación en una categoría donde comparte cartel con figuras como la Sole y Peteco Carabajal.
La ushuaiense, reconocida por su voz contralto y su compromiso con el folklore de raíz, admitió que inicialmente evitó ilusionarse: "No quería estar tan pendiente, para no frustrarnos, parece ser que a veces las cosas no llegan". Sin embargo, la noticia llegó como una reivindicación: "Quedé en la terna con artistas de sellos muy importantes (...). Que una fueguina haya llegado ahí, creo que es la primera vez, y espero que sea la primera de muchas".
Para Torres, este momento corona una carrera construida sin atajos. "Es un camino por colectora", define, en alusión a su enfoque artesanal y resistente. "No hay que apurarse, hay que confiar en lo que uno siente. Hay que hacer lo que el corazón manda, no hay que venderse en el mal sentido".
Su filosofía se refleja en anécdotas como repartir gacetillas en bicicleta o golpear puertas en cada radio de Tierra del Fuego: "Siempre me han abierto las puertas (...). Ese apoyo parece silencioso, pero me ha ayudado a llegar hasta acá".
La nominación llega en un momento de plenitud creativa. "Siento que ya estoy en una etapa en donde puedo hacer lo que quiero", afirma, destacando la libertad de elegir su repertorio como un sello identitario. "Define la huella en la que vas a estar, y yo estoy desde el momento cero en la misma huella".
Ese camino, sin embargo, no estuvo exento de desafíos. Recuerda los inicios, cuando "había que convencer a la gente" de que una voz profunda y un repertorio poético tenían lugar en un escenario dominado por otras sonoridades. "La canción que te llega al corazón tarda más, pero se queda para siempre", sostiene.
La emoción, dice, aún no termina de procesarse. "Lo siento como una gran ternura", admite, al referirse a los mensajes de apoyo de colegas y allegados. Subraya, además, el valor simbólico de que el venga de pares y especialistas: "Es un ambiente muy chico (...). Puedo andar con la frente bien alta, nunca me he mandado una macana en ningún lado".
Con la mirada puesta en el futuro, Casiana Torres celebra este reconocimiento como un triunfo colectivo: "Entre todos somos fuertes para sostener la cultura de este país". Y aunque el premio aún no tiene dueño, para la cantante fueguina, la nominación ya es una victoria: la de quien eligió la autenticidad por sobre la prisa.






