¨Creo en la paridad de género y voy a apostar fuerte por ella¨, prometió el juez del Superior Tribunal de Justicia Ernesto Löffler en declaraciones que publicó Radio Fueguina, luego de resultar electo en un concurso en donde se había establecido la prioridad de evaluar con perspectiva de género
Pero tales expresiones no se reflejaron en la realidad. La designación de Löffler fue el cumplimiento de un acuerdo de campaña electoral entre FORJA y el MPF, condición que superó el discurso de considerar la igualdad de oportunidades.

Tal fue la exceptiva puesta en el tema que la jueza María del Carmen Battaini se reuníó con la Ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta y se siguió instalando la esperanza de igualdad dentro de la Justicia fueguina.
Pero las promesas no se reflejaron con la realidad.
Junto con la jura de Löffler, asumieron sus tres relatores: Dos hombres y una mujer, el 33% de representación en cargo por desición directa y sin necesidad de concurso.
Luego, la jura de la Dra. Cantiani y del Dr. Cappellotti (familiar de Löffler) en la ciudad de Río Grande.
El Dr. Alejandro Pinno tomó el cargo de Agente Fiscal y Alejandro Naccaratto como Defensor Oficial, completando las últimas designaciones de mayor jerarquía.
En total, siete nuevas designaciones con rango de jueces de primera instancia o similar: Dos mujeres y cinco hombres. Las abogadas solo representan solo el 28,57%
Tierra del Fuego tiene el peor ranking de representación de mujeres juezas del país y los nombramientos en 2021 siguen en esa misma linea.
Basta con no hacer más promesas falsas sobre el bidet, porque la realidad indica que las designaciones responden a familiares, compromisos políticos y el control territorial de los principales cargos dentro del Poder Judicial fueguino.







