10 años sin José Martínez : El hombre que pensó una provincia grande

Ya hacen diez años de cuando sonaron los teléfonos para confirmar una noticia que nadie quería aceptar: José Martínez se había ido.  

Pese a la sorpresa y el inmenso dolor, las ideas de José nunca dejaron Tierra del Fuego.

Su empeño por el desarrollo de grandes proyectos continua vivo con cada alumna o alumno que ingresa la Universidad pública fueguina por la que tanto trabajo. También está presente en cada una de las obras que se fueron definiendo a través del Fideicomiso Austral.

¿Cuántos de nosotros recordamos que José militó la Ley Nacional que aprobó el cruce por aguas argentinas para unir Argentina con Argentina en forma directa? ¿Y su sueño de extender la Ruta 40, naciendo desde Ushuaia para llegar a la Quiaca?

Otras de las grandes ideas por la que batalló José fue el Polo Logístico Antártico, ese proyecto latente que piensa a Tierra del Fuego como un gran prestador de servicios para el turismo y el desarrollo que se concentra en el continente blanco.

José pensó en grande. Imaginó que esta provincia puede desarrollarse con inteligencia, aprovechando con vivacidad los grandes potenciales que tiene la Isla del Fuego. Por eso mismo, luchó para que las regalías que no llegaban a la sociedad isleña vuelvan como grandes obras de infraestructura. Y así, año a año, se ampliaron los grandes troncales de gas natural y miles de familias pudieron conectar sus hogares a un servicio indispensable por nuestra condición austral.

Lo mismo pasó con el agua potable: Dejo de cortarse el servicio cuando entraron en funcionamiento las plantas potabilizadoras que se pusieron en marcha en Río Grande como en Ushuaia gracias a los recursos que fueron devueltos a la provincia por medio del Fideicomiso Austral. Y con la energía sucedió lo mismo: turbinas, generadores, y centros de distribución.

José pensaba que no se puede crecer hacia arriba sino se es fuerte desde abajo.

Que no se puede pensar el futuro sin la formación profesional de las y los jóvenes fueguinos. De ahí la UNTDF.

Jose
José Martínez

José Martínez, que practicaba la integridad como un culto, se fue sin dejarnos. El día que partió, lo hizo trabajando por Tierra del Fuego, en un auto, en plena ruta que une a las tres ciudades fueguinas.

Nunca se guardó esfuerzos por dar, de ahí que lo recordemos como un gladiador de la arena política provincial.

Porque si algo distinguió a José fue la tenacidad con que defendió sus ideas y proyectos. Todos y cada uno de ellos ideados como un sistema pensado para un proyecto grande y a largo plazo de desarrollo.

Pese al paso del tiempo, José sigue estando. Se lo ve por ahí, soñando sueños en las aulas de la Universidad de Tierra del Fuego. Festejando en el fondo, cuando un nuevo egresado recibe su título y piensa en cómo aportar a la provincia que lo ayudo a crecer.

José sigue viviendo cuando una familia fueguina tiene un derecho nuevo. Cuando llega la dignidad de la mano del gas natural, cuando sale agua potable dentro de cada hogar y cuando nuevos barrios pueden desarrollarse porque hay suficiente potencia para darle electricidad a los nuevos hogares.

La deuda que tenemos con José es seguir trabajando por los proyectos que no pudo concluir porque tuvo que dejarnos.

Hace diez años, en medio de una profunda tristeza, Gabriel Ramonet escribió que José se fue sin protocolos, ni custodia, ni vehículos o aviones oficiales que lo transportaran para cumplir con su tarea.

Contó que José se recostó en el asiento, y mientras esperaba su desenlace, habría soñado que la provincia por la que tanto laburaba, tenía alguna chance de convertirse en realidad.

Los que lo recuerdan bien dicen que José fue un gran trabajador de sueños de desarrollo, pero que su mayor legado fue la forma en que ejerció el poder político: la integridad.

Eduardo, uno de sus amigos, siempre dice que el valor es vivir como uno dice.

Y así vivió José. Día a día, construyendo la coherencia entre las ideas y la práctica política.

José, te seguiremos viviendo.

Te seguimos recordando y extrañando. Se sigue hablando de tus grandes ideas y se concretaron varios de los proyectos por los que tanto trabajaste.

Te fuiste en la tranquilidad de saber que habías hecho lo que tenías que hacer, con una entereza admirable.

Te seguiremos viendo José, no tengas dudas de eso. Tus proyectos e ideas no se han ido con vos. Están acá y se sigue soñando en la Provincia Grande de Tierra del Fuego.

Pasaron ya diez años. Se extraña tu pasión y tú forma de hacer política.

Hay que seguir recordándote como te contó Gabriel: sus ojos se encendían de verdad cuando tenía que referirse al futuro. El tono de voz, los gestos, todo servía para convencer y para insistir en que sus palabras no eran un cuento de hadas, que sus planteos tenían fundamentos reales.

Diez años después te decimos lo mismo que te escribió Gabriel Ramonet aquella vez: ¨la política no será igual sin vos, y que muchas gracias por todo”.