Ushuaia y epidemias: Algunos antecedentes históricos

Por Alejandro Rojo Vivot

“Los dioses son justos, sin duda, pero su código legal es dictado, en última instancia, por las personas que organizan la sociedad. La Providencia recibe órdenes de los hombres. (…)

Si los hombres empezaran a obrar por su cuenta, todo el orden social se vería trastornado. (…)

La civilización no tiene ninguna necesidad de nobleza ni de heroísmo. Ambas cosas son síntomas de ineficacia política”. (1) Aldous Huley (1894-1963)

HOY

La pandemia por el Coronavid-19 sigue vigente en las preocupaciones de mucha gente, inclusive por la ineficiente información pública en cuanto a la continuidad de las vacunaciones con nuevas dosis como los resguardos individuales y sociales necesarios.

La pandemia en numerosos medios de comunicación está presente en sus respectivas primeras planas. https://www.eldia.com/nota/2021-10-31-3-16-1-los-casos-de-covid-aumentaron-23-en-las-ultimas-dos-semanas-informacion-general

EN EL CONFÍN DEL MUNDO

1992. En la construcción de visiones más integrales, también es importante recordar las epidemias que se desarrollaron en Ushuaia en distintas etapas de su historia: “(Dirección de Bromatología e Higiene) En particular a través de este organismo municipal, hemos participado activamente en el Programa de Prevención y Lucha contra el Cólera, con todos los elementos disponibles y en los ámbitos más expuestos de nuestra comunidad”. (2) El político no detalla las acciones ni los resultados; ¿será por eso el descreimiento creciente de una parte de la población del accionar partidario y de la gestión pública?

SIGLO XIX

1890La colonización, sometimiento, intentos compulsivos de culturalización exógena y usurpación de tierras a los aborígenes por parte del Gobierno nacional y privados, también conllevó la transmisión de enfermedades mortales que, rápidamente, los debilitaron o directamente los diezmaron.

“A la nueva Ushuaia le costó crecer. Había motivos. La población fue dejando poco a poco ʻde ser talʼ. De acuerdo a lo planeado para preservar a los indígenas de los vicios y las enfermedades que llevaban los blancos, se trató de mantener dos gérmenes de comunidad separados entre sí. En la península, al oriente de la bahía, seguía estando la Misión, pero con un número cada vez más declinante de nativos. En el centro, donde hoy están los principales edificios públicos y hoteles, un conjunto poco feliz de casillas de chapa pretendía ser la imagen de ʻuna nueva y gloriosa naciónʼ. (…)

Un marinero de una nave argentina llevó una grave epidemia de viruela, que había sido precedida por otra de tifoidea. En poco tiempo, falleció la tercera parte de la población yagana. Problemas de ese tipo y los de orden moral, que iban en aumento, hicieron que, en Inglaterra, se estudiara un posible traslado de la Misión. La presión de tal criterio aumentó en 1891 cuando apareció otra epidemia, la tos convulsa, que fue aportada por el hijo del primer maestro argentino. (…)

Muy pronto, la presencia de los nuevos habitantes se hizo sentir por enfermedades hasta entonces desconocidas en Tierra del Fuego. Mientras Bridges se encontraba en un barco argentino en viaje a la isla Dawson, se produjo una epidemia de sarampión y el cuadro que encontró a su regreso fue realmente pavoroso. Lawrence, que había quedado a cargo de la Misión, escribía lo siguiente: ʻLo que hemos sufrido y experimentado durante las últimas semanas es más de lo que podemos describir. En pocos días, después que Mr. Bridges nos dejó, la fatal enfermedad se esparció por todas las casas y chozas, aun a nuestros niños. En un momento, casi todos los nativos estaban en tan desesperada condición, que difícilmente podía encontrarse quien nos ayudara. Providencialmente, el Allen Gardiner estaba con nosotros y Mr. Whaits y yo, que no hubiéramos podido hacer solos el trabajo necesario, hemos encontrado así la ayuda imprescindibleʼ. La epidemia duró alrededor de tres meses y los misioneros calcularon que en ese período, murió la mitad de la población yagana. En un escrito de 1891, Stirling dice que el pánico produjo en los indios un nuevo instinto de dispersión. (…)

Poco después del citado censo de 1886, se produjeron algunas leves epidemias da neumonía, escrófulas y tuberculosis, matando a gran número de indios, inclusive a Cranmer Okokko. La tuberculosis subsistió entre los últimos remanentes de la raza”. (3)

OTROS HECHOS HISTÓRICOS

1929. En Ushuaia hubo una epidemia de sarampión, cuando particularmente los servicios de salud y de salubridad eran precarios e insuficientes, como en gran parte de Patagonia y del resto del país.

1944. De alguna manera, partiendo de la “Enfermería de la Base Naval”, se inauguró el “Hospital Naval” para atender prioritariamente a los empleados militares establecidos laboralmente y los retirados.

1960. Comienza a funcionar el nuevo “Hospital Regional de Ushuaia” siendo destacado su desempeño, aunque hace años están demoradas las ampliaciones y adecuaciones a las necesidades actuales.

1976. Se inaugura la “Clínica San Jorge”, organización privada de salud en continua expansión y especialización.

ADEMÁS

En muchos países, incluyendo Argentina, desde la finalización de la I Guerra Mundial hasta fines de la segunda década del Siglo XX manifestaron un significativo impulso económico, crecimiento del intercambio comercial y numerosos contingentes de migrantes; mientras la pobreza y la precariedad continuaban en grandes grupos humanos en situaciones vulnerables, siendo más proclives a contraer enfermedades.

El recuerdo y las enseñanzas de la devastadora “Fiebre Española” (1918-1920), donde fallecieron unos cuarenta millones de individuos, habían dejado profundas y dolorosas huellas pero, por ejemplo, el avance de la prevención fue insuficiente en gran medida en Argentina. La Patagonia en general y Ushuaia en particular no fueron excepción.

1922. Sobre todo, con la presidencia (1922-1928) del radical Máximo Marcelo Torcuato de Alvear Pacheco(1864-1942) las políticas públicas explícitas buscaron contrarrestar las carencias estructurales y básicas particularmente en muchas provincias: “Consideraré un deber de mi gobierno dedicar la atención preferente a las necesidades de las regiones del país donde las carencias de medios propios mantiene estancado el progreso o donde la salud pública, deficientemente atendida, aminora la energía de las poblaciones. La colaboración de todos será indispensable para conseguir que estas regiones asciendan hasta nivelarse con las más prósperas de la República. Representamos, unidos, al país entero, y esto nos obliga a entregar con ahínco nuestras energías a esta obra de solidaridad nacional”.

Es notoria la vaguedad insulsa que busca menguar el rol del Estado involucrando arbitrariamente a “todos”. Esta estrategia política se sigue practicando bien entrados en el Siglo XXI como también la anodina transferencia de responsabilidades a otros.

Solamente expresiones grandilocuentes que no pueden evaluarse en su desarrollo y resultados.

En Patagonia, durante décadas, había quienes afirmaban que el mejor médico especializado era tomarse un avión.

BREVEMENTE

2021. En Argentina, con respecto al Coronavirus-19 hoy estamos mezclados entre algunas acciones que valen la pena destacar muy particularmente como el encomiable trabajo de los equipos de salud, pero por el otro lado los triunfalistas discursos oficiales reiterados hasta el hartazgo, las altisonante declaraciones de sus voceros subalternos que, como mucho, atinan a balbucear el apoyo político a quienes dependen para mantenerse en sus puestos laborales públicos relativamente bien pagos, financiados con los dineros de los contribuyentes privados.

Desde luego que no es novedad pero sí lo es la intensidad y el grave contexto socio económico, las muchas promesas a sabiendas incumplibles y, entre otras, las reiteradas mentiras, la impericia en la gestión incluyendo la incorporación de empleados públicos por razones partidarias o personales sin concursos previos, etcétera.

NOTAS Y REFERENCIAS

1) Huxley, Aldous. Un mundo feliz. Plaza & Janés. Cuarta edición. Páginas 234 y 235. Barcelona, España. Octubre de 1988.

2) Daniele, Mario. Discurso inaugural de las sesiones del Concejo Deliberante de Ushuaia. Ushuaia, Provincia de Tierra del Fuego, Argentina. 1 de mayo de 1992.

3) Arnoldo Canclini. Así nació Ushuaia. Orígenes de la ciudad más austral de mundo. Editorial Plus Ultra. Páginas 14, 15 y 103. Buenos Aires, Argentina. Buenos Aires, Argentina. 1989.

4) Alvear, Marcelo Torcuato de. Discurso de juramento presidencial. Buenos Aires, Argentina. 12 de octubre de 1922.