La cantante fueguina Mica Sancho presenta su concierto "Tangos desde el Fin del Mundo" en Ushuaia, fusionando clásicos del género con obras propias y un elenco de artistas locales. Una noche donde el Sur es protagonista.
Con una presencia escénica arrolladora y una voz que oscila entre la nostalgia y la fuerza telúrica de su tierra, Mica Sancho se prepara para presentar "Tangos desde el Fin del Mundo", un concierto íntimo y a la vez poderoso que tendrá lugar este viernes 15 en la Sala Nini Marshall de Ushuaia. Acompañada por el guitarrista Fede Montenegro y un elenco de artistas locales, la cantante y compositora promete un recorrido emocional por el tango, el folclore patagónico y obras propias, en lo que define como "un acto de reivindicación artística y territorial".
Nacida en Tierra del Fuego y formada en Buenos Aires, Sancho construye un puente entre ambas geografías a través de su interpretación. "El tango habla de desarraigo, de calles que mutan, de amores lejanos… y eso en Ushuaia lo vivimos a diario", reflexiona en FM Ushuaia.
Su conexión con el género no es casual: "Mercedes Sosa me enseñó que cantar es también un acto político. El tango, aunque muchos lo vean como algo antiguo, tiene una vigencia brutal. Cuando canto Sur o Volver, no pienso en el Riachuelo: pienso en el Beagle, en los bosques que ya no están, en esa brújula que siempre apunta hacia acá".
Su enfoque desarma estereotipos. Lejos de limitarse a replicar los clásicos, Sancho los interroga y les imprime un sello personal. "Hay que cantar con honestidad. Si interpreto Balada para un loco, no puedo hacerlo como Piazzolla o como Goyeneche: tengo que preguntarme qué me dice a mí, hoy, desde este cuerpo fueguino", explica. Ese compromiso la llevó a incluir en el repertorio temas de autores patagónicos y composiciones propias, donde el lenguaje tanguero dialoga con la inmensidad del Sur.

A sus apenas 30 años, Sancho asume con naturalidad la paradoja de dedicarse a un género asociado a otras épocas. "El tango no está muerto: está lleno de jóvenes músicos, poetas y bailarines que lo están reinventando", afirma. Junto a Montenegro forma parte de una generación que rescata la esencia del género sin solemnidades. "Nos divertimos haciendo esto. Fede le mete a la guitarra una energía casi rockera, y yo a veces canto como si estuviera contando una historia en fogón", dice con una sonrisa.
El concierto del viernes no será un simple recital, sino una puesta en escena cuidadosamente diseñada. Con intervenciones de artistas como el grupo Salpén y el legendario Rubén Nievas, la propuesta busca "romper la cuarta pared" e involucrar al público. "Quiero que la gente sienta que esto no es un museo: el tango puede latir fuerte, puede hablar de ellos", insiste Sancho.
Que el debut oficial de este proyecto sea en Ushuaia no es un detalle menor. "Es un acto de justicia poética", confiesa la cantante. "Aquí empezó todo: mi infancia, mis primeros acordes, esa necesidad de cantar para que el viento no se lleve las historias". Tras presentarse en el CCK y otros escenarios porteños, regresa con una visión más madura. "Antes me preguntaba si estaba a la altura de los grandes. Hoy canto desde el convencimiento de que el arte no tiene que pedir permiso".
Las entradas están disponibles en alpogo.com o mediante contacto directo con Mica en Instagram (@mica.sancho). Para quienes no puedan asistir, la artista adelanta que habrá sorpresa: "Esto no termina acá. El Fin del Mundo es, después de todo, un buen punto de partida".





