Investigadores del CONICET formaron parte de una campaña científica global que navegó durante más de dos meses alrededor de toda la Antártida. El proyecto permitió examinar las comunidades biológicas marinas y evaluar sus vínculos con zonas subantárticas.
Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) integraron la Expedición Internacional de Circunnavegación Costera Antártica, una iniciativa que recorrió la totalidad del perímetro litoral del continente helado a bordo de un rompehielos de investigación oceanográfica.
El propósito central del estudio fue examinar la composición de las comunidades de fauna marina antártica y su relación con los ecosistemas subantárticos del Atlántico Sur.
Los investigadores argentinos que participaron de la expedición fueron Sebastián Poljak y Lu Chiberry, integrantes del Laboratorio de Ecología Molecular del CADIC, unidad dependiente del CONICET.
Su labor se enfocó en el estudio de comunidades de metazoos -organismos animales multicelulares- presentes en aguas antárticas y en áreas subantárticas, como el Área Marina Protegida Yaganes y el canal Beagle.
La expedición fue organizada por la Universidad Federal de Río Grande do Sul, de Brasil, y coordinada por el investigador Jefferson Cardia Simoes.

El proyecto contó con el apoyo de la Fundación Albedo para la Criosfera, con sede en Francia, y reunió a más de 50 investigadores pertenecientes a 24 instituciones científicas de distintos países.
El trayecto demandó un total de 70 días, con salida y retorno a la ciudad brasileña de Río Grande. A lo largo de ese periodo, el rompehielos logró circunnavegar por completo la costa antártica y llevar adelante investigaciones en múltiples disciplinas, incluyendo glaciología, oceanografía, meteorología, biología y paleoclimatología.
En el marco de la misión, los especialistas realizaron muestreos en diferentes puntos distribuidos a lo largo del litoral antártico. Recolectaron 180 muestras de agua mediante una roseta oceanográfica, un dispositivo que permite obtener muestras a diferentes profundidades, y 32 muestras de sedimentos del fondo marino utilizando un corer. Todo el material fue procesado a bordo, donde se filtraron las muestras para retener material genético particulado.
Posteriormente, las muestras fueron conservadas y trasladadas al Laboratorio de Ecología Molecular del CADIC, donde se continuó con su análisis.
Parte del material fue enviado a España para la realización de estudios bioinformáticos, orientados a la construcción de bibliotecas genómicas que permitan identificar la diversidad de organismos presentes en las aguas antárticas.
La información obtenida a partir de esta circunnavegación costera aporta datos clave para comprender la biodiversidad marina antártica y su conectividad con regiones subantárticas.
Los resultados del trabajo permitirán profundizar el conocimiento sobre una de las áreas más remotas del planeta y fortalecer la cooperación científica internacional en el estudio de los ecosistemas polares.






