Noticia de Tapa

03/10/2026

TRAVESÍA EN KAYAK RUMBO A LA ANTÁRTIDA

Una expedición que busca instalar el debate sobre la inclusión

Abr 1, 2026 | Deportes

Un deportista fueguino presentó un proyecto que combina una expedición en kayak por la Antártida con un mensaje sobre la diversidad. La iniciativa apunta a visibilizar el autismo y promover la inclusión.

La expedición “Antártida Infinita” se perfila para el próximo verano y propone un desafío que trasciende lo deportivo. El objetivo central es cruzar el círculo polar antártico a lo largo de 23 etapas, pero el proyecto busca además transformar esa travesía extrema en una herramienta para promover la aceptación de la diversidad de las personas con discapacidad y generar conciencia social sobre la inclusión. La iniciativa nace a partir de una experiencia previa en la que, según sus impulsores, la magnitud del logro terminó opacando el mensaje que pretendían transmitir, lo que llevó a replantear el enfoque.

El kayakista fueguino Diego Linares es uno de los motores de la propuesta y quien reconoce ese cambio de perspectiva. “No lo llegamos a lograr como queríamos por diferentes cuestiones”, explicó por FM Ushuaia en relación con el cruce anterior. A partir de ese balance, decidió redefinir el sentido del nuevo proyecto. “Si hacíamos algo tenía que ser esta la bandera, la bandera de la aceptación de la diversidad de personas con discapacidad”, sostuvo, y remarcó que la iniciativa apunta a promover “la aceptación, el respeto y la empatía”.

Aunque el proyecto surge de una vivencia personal, Linares subrayó que el objetivo no es limitar el mensaje a una sola condición, sino ampliarlo. En ese sentido, señaló la importancia de trabajar sobre la aceptación de la diversidad en general y de incluir en ese mensaje a todas las personas con discapacidad, con una mirada más amplia que combine deporte, concientización y trabajo conjunto con instituciones.

La travesía se realizará junto a Javier Siede, de Ushuaia, y Juani Tomaselli, de Buenos Aires. El equipo ya definió el objetivo principal. “Tenemos que cruzar el círculo polar antártico”, afirmó Linares, y agregó que “la idea sería arrancar en el verano que viene”, con un recorrido planificado en etapas y una estrategia que prevé avanzar progresivamente de norte a sur en uno de los entornos más exigentes del planeta.

Sin embargo, el proyecto no se limita a la logística ni al desafío físico. Linares explicó que el punto de partida está en la experiencia personal que tuvo en el agua. “En el kayak encontré una conexión muchísimo más profunda con la naturaleza que hizo que no pudiera despegarme”, relató, y esa relación con el entorno natural se convirtió en el eje que da sentido a toda la iniciativa.

Ese vínculo se hizo especialmente evidente en el canal Beagle, donde el deportista protagonizó encuentros con ballenas en condiciones poco frecuentes. “Es algo increíble, puede pasar un millón de veces y ese millón de veces te va a generar ese asombro”, describió. Para él, no se trata de una anécdota aislada, sino de una experiencia que lo marcó profundamente. “la conexión cuando te encontrás con una ballena es enorme, es increíble”, aseguró.

Los episodios que vivió en el mar representan un punto de inflexión en su relación con el kayak. “Nunca me había pasado un encuentro tan cercano”, recordó, al relatar situaciones en las que los animales pasaron a pocos metros de su embarcación, incluso por debajo del kayak, en un contacto que definió como único.

La Antártida aparece entonces como la continuidad lógica de esa experiencia. “Es un lugar que te vuela el coco de lo hermoso, de lo imponente, de lo enorme”, afirmó, y describió el territorio como “prístina, salvaje y extremadamente frágil”. Ese escenario, explicó, potencia tanto el desafío deportivo como el sentido simbólico de la expedición.

A diferencia de iniciativas anteriores, esta vez el proyecto no termina en la travesía. Linares planteó una proyección concreta a partir de la experiencia. “Tengo ganas de empezar a contar por los colegios”, explicó, y agregó otra idea que busca ampliar el alcance del mensaje: “la idea es armar una red de embajadores”, con el objetivo de que la iniciativa pueda replicarse en distintos ámbitos y no quede limitada al mundo del deporte.

Desde el punto de vista técnico, el recorrido ya está definido. “La idea son 23 etapas, ya las tenemos definidas”, indicó Linares, en referencia a un trayecto que demandará preparación física, planificación y adaptación constante a las condiciones de uno de los ambientes más extremos del planeta.

El proyecto también toma como referencia una expedición histórica realizada en la Antártida. “Vamos a replicar lo que hizo la expedición de Gustavo Giró en 1962, con la diferencia de que ellos lo hicieron por tierra y nosotros lo vamos a hacer por mar”, explicó. En aquella travesía, el grupo cruzó los Andes Antárticos y los campos de hielo a lo largo de más de 1.800 kilómetros, uniendo la base Esperanza con la base San Martín. En esta ocasión, el recorrido será marítimo y tendrá una extensión estimada de entre 900 y 1000 kilómetros, siempre con el objetivo de cruzar el círculo polar remando.

La propuesta incluye un impacto concreto en la comunidad. “Todo lo que exceda los costos de la expedición va a ser donado al CAAD para el proyecto de su edificio propio”, señaló Linares, con la intención de que el proyecto deje también un resultado tangible y contribuya directamente a una causa social.

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