Noticia de Tapa

03/10/2026

Empleo registrado

Se profundiza la destrucción de empleo privado en la era Milei

Abr 16, 2026 | Economía

Tierra del Fuego es una de las provincias más golpeadas por la crisis: en enero quedó directamente al tope del derrumbe laboral. La provincia registró la peor caída mensual del empleo asalariado privado formal de todo el país, con un desplome del 3,2% desestacionalizado respecto de diciembre del 2025.

Según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación la serie desestacionalizada del empleo se ubica 3,2% por debajo de nivel de noviembre 2023, lo que equivale a la pérdida acumulada de unos 206.262 empleos en todo el país durante la era Milei en el segmento privado formal.

El dato, por sí solo, ya enciende todas las alarmas. Pero el cuadro se vuelve todavía más delicado cuando se mira la película completa: en la comparación interanual, Tierra del Fuego perdió 9,8% de su empleo privado registrado, al pasar de 36,3 mil trabajadores en enero de 2025 a 32,7 mil en enero de 2026. En términos absolutos, son 3.551 puestos formales menos en un año.

La caída no puede leerse como un tropiezo aislado ni como una oscilación estadística. Politikon Chaco aporta un recorte político que ordena el fenómeno: comparado contra noviembre de 2023, el mes previo al cambio de gobierno nacional, Tierra del Fuego acumula una baja del 13,2% en su empleo privado formal desestacionalizado. Son 5.016 puestos menos desde entonces. Entre todas las provincias, sólo Santa Cruz muestra un retroceso peor.

Dicho de otro modo: mientras el discurso oficial insiste con señales de estabilización macroeconómica, en Tierra del Fuego la economía real sigue mostrando una poda profunda sobre el empleo registrado. Y no en cualquier segmento: se trata del trabajo formal del sector privado, el núcleo que sostiene consumo, recaudación, aportes y actividad en una provincia donde la industria sigue siendo columna vertebral del entramado económico.

El contraste con el promedio nacional también es elocuente. A nivel país, enero cerró sin variación relativa mensual en la serie desestacionalizada, aunque con una pérdida absoluta de 2.667 empleos privados. Pero detrás de esa aparente meseta, Politikon Chaco marca que ya se acumulan ocho meses consecutivos de caída y una destrucción de 101.128 empleos desde junio de 2025. Desde noviembre de 2023, la pérdida nacional asciende a 206.262 puestos formales privados.

Mientras el país muestra estancamiento, la provincia exhibe un deterioro mucho más brusco. La tabla provincial del informe de Politikon señala que el retroceso fueguino de enero equivale a 1.071 empleos menos en apenas un mes, el peor desempeño relativo entre todos los distritos del país.

Ese golpe tiene además un componente estructural. Los datos del SIPA muestran que la industria manufacturera volvió a figurar entre los sectores con peor desempeño, con una baja mensual del 0,3% y una caída interanual del 3,6% a nivel nacional. En una provincia cuya dinámica productiva depende en gran medida del régimen industrial y de toda la red de empleo que orbita alrededor de las fábricas, ese dato deja de ser sectorial para convertirse en un problema sistémico.

Porque cuando cae el empleo industrial en Tierra del Fuego, no cae sólo una planilla. Se resiente el comercio, se frenan servicios, se debilita el consumo y se comprime la recaudación. La contracción del empleo formal arrastra a toda la economía local y eleva la presión sobre sindicatos, empresas y gobiernos. En una provincia con alta dependencia del trabajo registrado, la destrucción de puestos privados no es apenas un indicador económico: es un factor de tensión política y social.

El dato también complica el relato de normalización. Si la economía empezó a “ordenarse”, como pregona la Casa Rosada, en Tierra del Fuego ese orden por ahora llega con menos empleo, menos actividad y mayor fragilidad. Y eso obliga a mirar no sólo la macro, sino quién paga el costo del ajuste en los territorios donde la estructura productiva tiene menos margen para absorber shocks.

En clave local, el deterioro vuelve a poner en discusión la capacidad de respuesta del Estado provincial frente al enfriamiento económico, la fragilidad del entramado industrial y el alcance real de las herramientas de contención. También deja a la vista la vulnerabilidad de una provincia que, cada vez que la economía nacional entra en fase contractiva, aparece entre las primeras en sentir el impacto.

El problema, a esta altura, ya no es sólo estadístico. Es político, económico y social. Y todo indica que seguirá escalando en la agenda fueguina, porque detrás de cada empleo perdido no hay únicamente un número: hay una señal cada vez más nítida de que el ajuste nacional está golpeando de lleno en una de las provincias más sensibles al ciclo industrial.

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