El legislador relató el enfrentamiento con el secretario general del SUTEF, quien interrumpió a Natalia Gracianía durante el debate educativo. Advirtió sobre la violencia verbal y las responsabilidades políticas detrás del episodio institucional.
El legislador provincial Federico Sciurano se refirió al enfrentamiento verbal que mantuvo con el secretario general del SUTEF, Horacio Catena, durante la última sesión legislativa, cuando el dirigente sindical exigió que se callara una legisladora que intervenía en el debate sobre el proyecto de financiamiento educativo. Consideró que lo ocurrido constituye una señal preocupante sobre las condiciones de convivencia democrática y el respeto a las instituciones.
En declaraciones a FM Ushuaia, explicó los motivos de su reacción ante la interrupción a su colega Natalia Gracianía: “En algún punto decirle a una legisladora ‘callate la boca’ es un detonante y un síntoma grave con respecto a cosas que hoy nos están pasando”, y planteó la necesidad de garantizar que las diferencias políticas puedan expresarse sin intimidaciones.
Sciurano reconstruyó el intercambio con Catena y recordó que el sindicalista le reprochó estar defendiendo a La Libertad Avanza. Su respuesta, según relató, fue inmediata: “No, gracias, yo no defiendo a La Libertad Avanza, defiendo a la democracia, que es el sistema que hace que vos seas secretario general del gremio”.
La discusión, explicó, trascendía las diferencias partidarias porque estaba involucrado el derecho de una representante electa a intervenir libremente. En ese sentido, sostuvo: “De la misma manera que a vos te eligieron los docentes y venís acá a representarlos, es la misma razón por la cual Gracianía está sentada ahí, porque hubo un sector de la sociedad que la votó, y está ahí para hablar, opinar y votar”.
El legislador también reveló que, al revisar posteriormente una grabación de la sesión, encontró actitudes de otros integrantes de la Cámara que le resultaron llamativas. “Me sorprendió la reacción de otros legisladores, que pedían que me callen a mí”, señaló, mientras que sobre las responsabilidades del incidente advirtió: “Todo lo que pasó en la Legislatura no se le puede generar toda la responsabilidad a Catena, porque hubo otros actores”.
Aunque evitó profundizar en esas conductas, insistió en que la violencia verbal y las presiones sobre los representantes constituyen mecanismos incompatibles con el funcionamiento institucional. “Es inviable que el sistema funcione con actitudes como la que tuvimos”, afirmó.
Respecto de su propia intervención, manifestó: “No me arrepiento de haber reaccionado con una reacción natural, no me arrepiento de eso, hubiera preferido que la situación no hubiera existido”, aunque aclaró que tampoco considera conveniente restringir la presencia de organizaciones sindicales en las sesiones públicas.
De hecho, valoró que, después del enfrentamiento, el debate pudiera continuar normalmente y todos los legisladores recuperaran la posibilidad de expresarse.
En cuanto al proyecto educativo, explicó que las modificaciones introducidas al texto previamente negociado terminaron por frustrar un acuerdo legislativo. Ratificó que no acompañará una iniciativa que conserve el contenido del dictamen actual: “No hay ninguna posibilidad que yo cambie mi postura”.
Finalmente, Federico Sciurano vinculó el episodio con una preocupación más amplia sobre el deterioro de las relaciones institucionales y la necesidad de preservar condiciones razonables de convivencia. Para el legislador, resulta indispensable “que mantengamos un equilibrio emocional adecuado para que las cosas sean como corresponden”, especialmente cuando las diferencias políticas se trasladan a los ámbitos de representación democrática.






