Si bien había preocupación por la biomasa en torno a Malvinas debido a las bajas cifras de calamar loligo, se retomó la pesca tras un leve repunte de las capturas diarias.
Sin embargo, a partir del 13 de agosto se puso en vigencia una veda temporal rotativa de 72 horas para resguardar a los buques pesqueros del mal tiempo. Esta medida regirá hasta la medianoche del 18 de agosto, de acuerdo a lo informado por la autoridad marítima.
Tanto el Gobierno ilegítimo de las islas como las empresas pesqueras supervisan las capturas de forma diaria. En conjunto han programado un relevamiento científico, a realizar dos semanas después de cualquier cierre temporal de la pesca. A partir de los resultados que arroje el relevamiento se determinará si la zafra se cierra o se ordena su reapertura.
Desde el Departamento de Pesca informaron que se ordenará el cierre inmediato de la pesca en el caso que la biomasa cae por debajo de los niveles de conservación. De no existir riesgos la temporada de zafra podría proseguir normalmente.
Por otro lado, un capitán vigués, a cargo de uno de los barcos nuevos que componen la flota que opera en la zona, afirmó que “el desempeño de esta forzada reapertura tiene más fundamentos desde lo político pesquero y el impacto sobre las licencias de pesca que la realidad biológica de la biomasa de loligo”.






