El apoderado de la Cámara Fueguina de Industria Nacional explicó que son alrededor de 3.000 los puestos de trabajo que se perdieron en los últimos meses en el sector industrial de Tierra del Fuego.
El apoderado de la Cámara Fueguina de Industria Nacional, Alberto Garófalo, se refirió en FM Ushuaia al impacto laboral en el sector industrial, donde reconoció una retracción sostenida. “De punta a punta podemos decir que hay una merma de unos 3.000 trabajadores, con básicamente la caída de la demanda”, indicó.
La situación, según describió, afecta tanto al rubro textil como al electrónico. “La industria textil está sobre castigada porque además del mercado tiene esta interpretación demencial del decreto 594 que hizo que de las 11 fábricas textiles que teníamos trabajando en la provincia, hoy en la actividad quedan 4”, y agregó que las electrónicas también enfrentan dificultades por el menor consumo.
En relación con la apertura de importaciones y la reducción de aranceles, Garófalo consideró que los resultados están lejos de lo esperado. “La verdad es que es una medida que por múltiples motivos no ha cumplido con la expectativa que había despertado en el gobierno nacional”, afirmó. A su vez, advirtió sobre la presión adicional del ingreso irregular de productos. “Hoy el 40% del mercado de celulares se abastece de contrabando, es muy difícil competir allá”, enfatizó.
Finalmente, planteó la necesidad de revisar herramientas normativas que permitan sostener la actividad. “Nosotros desde la CAFIN hemos estudiado la posibilidad de una reapertura del decreto 479 que permite la sustitución de productos en una forma más flexible, para que se pueda aprovechar la capacidad instalada”, explicó. Sin embargo, advirtió que, de no avanzar en ese sentido, el escenario seguirá siendo complejo: “Con mucha suerte iremos manteniendo las dotaciones actuales, seguramente perdiendo algo más en el camino, sin ninguna posibilidad de recuperar lo que se ha perdido” concluyó, lapidario.
En otro orden, analizó que el reciente decreto que introduce cambios en el régimen de Aduana en Factoría no modifica las condiciones estructurales del sub régimen industrial de Tierra del Fuego ni representa una amenaza directa para su funcionamiento. Remarcó que la medida apunta a flexibilizar un esquema ya vigente desde hace décadas, sin alterar los principios que rigen la promoción industrial en la provincia.
“Lo que ha hecho el Ejecutivo es ampliar un régimen que ya existía desde el principio de la década del 2000, pero lo ha flexibilizado en lo que hace a una serie de exigencias, esto ha aparejado algunos beneficios financieros para quien usa nuestro régimen”, explicó Garófalo. En ese sentido, detalló que el sistema permite el ingreso de insumos sin tributar impuestos en forma inmediata, siempre que sean destinados a procesos productivos con posterior exportación.
Asimismo, subrayó que este mecanismo no interfiere con el esquema fueguino. “No modifica para nada la cuestión central, sólo distancia mucho del sub régimen industrial de Tierra del Fuego”, afirmó, al tiempo que precisó que la clave radica en el carácter diferido de los tributos. “Aquí lo que se hace a través de Aduana en Factoría, es que permite diferir el pago hasta el momento de su efectiva venta, lo cual sin duda es un beneficio financiero. Pero el impuesto hay que pagar”, aclaró.
En respuesta a las dudas sobre una posible competencia entre ambos regímenes, expresó: “Diría que no, porque la realidad es que desde hace muchos años Tierra del Fuego no es destino para producciones destinadas a la exportación, porque no tenemos ningún beneficio diferencial significativo”.
En esa línea, recordó la pérdida de incentivos históricos que favorecían la exportación desde la isla. “Todo esto lo perdimos allá a principios de los 90 con (Domingo) Cavallo que derogó todo esto, y nos dejó con el mismo esquema nacional y en el mismo esquema nacional Tierra del Fuego no tiene nada para ofrecer para la exportación al exterior”, sostuvo finalmente Alberto Garófalo.






