La proliferación de jaurías en el ámbito rural y la falta de control canino en el urbano, generan pérdidas masivas en la producción agropecuaria local y alertan sobre un riesgo sanitario y de seguridad.
La titular de la Asociación Rural de Tierra del Fuego, Lucila Apolinaire, expresó con crudeza la dimensión del conflicto tras un reciente ataque a la producción ovina de la Escuela Agrotécnica de Río Grande.
"Murieron 30 llamas cerca de Tolhuin, en el centro de la isla, y ahora, la última semana, descubrieron en La Misión (...) llevaban hasta el viernes contabilizado oficialmente más de 120, y se cree que por lo menos 145 muertos", detalló en FM Ushuaia.

La situación, lejos de ser aislada, se repite históricamente en las estancias de la provincia. "Esto sabíamos que iba a pasar en algún momento, lo venimos diciendo hace muchos años... parece que nadie se conmovió", afirmó con frustración.
Para Apolinaire, el origen del problema es claro y se vincula a la falta de gestión en los centros urbanos. "Lo primero es que los perros que están en las ciudades tienen que estar controlados y ordenados... la consigna debería ser cero perros sueltos", sostuvo.
La dirigente cuestionó la ausencia de respuestas oficiales tras el último incidente: "Aún no hemos recibido oficialmente un llamado, del Intendente, o del señor Gobernador, para reconocer el problema. Y esto no ha sucedido".
Al ser consultada sobre la tensión con posturas que humanizan a las mascotas y fomentan su libre circulación, Apolinaire fue contundente. "Todos los extremos lamentablemente son malos. Tener perros sueltos no es sano ni para ellos, ni para las demás especies, ni para las personas", argumentó.
Advirtió, además, sobre el riesgo de que la tragedia agropecuaria derive en un ataque a personas. "Si no somos responsables... hoy nos van a terminar de decir el número, pero va a ser una persona que va a morir", alertó, recordando un caso reciente en Punta Arenas.
Su llamado final fue a la toma de conciencia y a la acción política seria para atender una crisis que, según sus palabras, ya lleva demasiado tiempo esperando una solución.





