Mientras Tierra del Fuego celebra un nuevo aniversario, desde las 0 horas del 1 de junio suben los precios de las naftas y diesel hasta un 4,5%. Este muevo ajuste, junto con la devaluación y la falta de actualización salarial, lleva los precios locales a niveles similares a los internacionales.
El 1 de junio se va a cumplir exactamente un mes desde que la administración de Javier Milei implementó un nuevo aumento en los precios de los combustibles, llevando los valores a niveles que ya se asimilan a los estándares internacionales.
Mediante el Decreto 466/2024, publicado en el Boletín Oficial el 29 de mayo, se dispuso un incremento que oscila entre el 3% y el 4,5%, efectivo a partir del próximo sábado.

La normativa establece una actualización en los impuestos sobre los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC). Este ajuste, aplicado de manera gradual, corresponde tanto a los trimestres del año 2023 como al primer trimestre del 2024.
El incremento final en el precio de los combustibles se estructura en tres componentes clave: el Decreto 466/2024, la devaluación mensual y la suba del precio del crudo. A esto se suma el ajuste del precio de los biocombustibles autorizado 15 días antes por la Secretaría de Energía.
En detalle, el decreto especifica que los aumentos se aplican de la siguiente manera entre el 1° y el 30 de junio de 2024: 10,121 pesos adicionales en el ICL sobre la nafta y 8,245 pesos adicionales en el ICL sobre el gasoil, el cual también registra una suba extra de 4,464 pesos. En cuanto al IDC, el incremento es de 0,619 pesos para la nafta y 0,935 pesos para el gasoil.
Cabe recordar que el ajuste de junio no es el único que los consumidores han enfrentado recientemente. El aumento anterior, de un 4%, se había efectivizado el 1º de mayo. Esta estrategia de corrección gradual de precios se ha enfocado en reflejar las variables económicas y fiscales que impactan directamente en el mercado local de combustibles.
A medida que los precios de los combustibles alcanzan niveles internacionales, el debate sobre la carga fiscal y los costos energéticos sigue siendo un tema central en la agenda económica de la Argentina en medio de la actual meseta recesiva económica.





