El ministro de Producción y Ambiente confirmó que ya está reglamentada la nueva Ley de Pesca y Acuicultura y señaló que existen cartas de intención de privados interesados en desarrollar salmonicultura, cultivo de mejillones y procesamiento industrial en Tierra del Fuego.
El ministro de Producción y Ambiente de Tierra del Fuego, Francisco Devita, afirmó que la provincia ya cuenta con el decreto reglamentario de la nueva Ley de Pesca y Acuicultura y aseguró que el Gobierno trabaja para consolidar proyectos vinculados a la producción de salmónidos y otros recursos acuícolas fuera del canal Beagle.
“En diciembre se lograron consensos en la Legislatura para poder sancionar la Ley 1601 de Pesca y Acuicultura que prevé la posibilidad específica de tener producción de salmónidos fuera del canal Beagle”, explicó el funcionario en FM Ushuaia.
Según indicó, la reglamentación fue elaborada a fines de marzo y establece “pautas claras para poder hacer determinadas inversiones”, contemplando estudios de impacto ambiental estratégico, límites de producción anual y diferentes categorías de proyectos, tal como “si fuera un proyecto experimental, si fuera un proyecto comercial”.
Devita detalló que, tras la reglamentación, el Ejecutivo comenzó a presentar el esquema productivo provincial ante embajadas y empresas pesqueras interesadas en invertir. “Nos interesa trabajar en varias líneas que no tienen que ver solamente con la extracción del recurso primario. Consideramos que es muy importante trabajar en un programa de genética, trabajar en las ovas, trabajar en infraestructura pública y privada”, sostuvo.
En ese marco, confirmó la firma de una carta de intención con una empresa de Argentina. “La compañía quiere invertir en la provincia y la inversión sería, por ejemplo, para cría de truchas hasta 300 toneladas anuales”, señaló. El proyecto también contempla cultivo de macroalgas, producción de erizos e inversiones en infraestructura y plantas de procesamiento en Río Grande.
El ministro aclaró que la carta de intención “no implica una autorización para la producción”, sino que representa “cuál es la intención de la compañía para invertir”. En ese sentido, explicó que cada iniciativa deberá presentarse ante la ventanilla única de la Secretaría de Pesca y Acuicultura y atravesar evaluaciones técnicas y ambientales.
Asimismo, adelantó que “en el corto plazo deberían presentarse proyectos” y mencionó una inversión privada de 1,2 millones de dólares para el cultivo experimental de mejillones en San Pablo. “Si después tiene potencialidad para ser escalable, cuando es escalable la idea también es que genere una planta de procesamiento en la zona norte para emplear mano de obra”, concluyó Francisco Devita.






