En un viaje que duró tres años, Andrea Molina unió México con Ushuaia en bicicleta, recorriendo 14 mil kilómetros.
Se convirtió en la primera mujer salvadoreña en lograr esta hazaña. En su camino tuvo altibajos y en un momento el cansancio casi logra que desistiera de su objetivo pero su determinación prevaleció y logró llegar al Fin del Mundo.
Andrea se acercó a la bici cuando cursaba sus estudios universitarios en Estados Unidos, donde estudió Ecología Humana tras haber obtenido una beca. La universidad, ubicada en el estado de Maine, se hallaba en un pueblo pequeño donde el transporte no era constante. Ella iba caminando a todas partes y le tomaba mucho tiempo llegar a destino. Sus compañeros decidieron enseñarle a andar en bicicleta. “Fue como aprender a patadas y con mucho amor de mis amigas, un aprendizaje que me cambió la vida por completo”, contó la protagonista que años después de esa experiencia encararía uno de sus mayores desafíos, recorriendo gran parte del Continente Americano. “Llegué a la bici porque quería llegar a lugares más rápido, porque no tenía siempre el acceso al bus y porque me parecía que era algo bien chivo. Llegué así, por necesidad, pero también quería aprender”, reveló.
Consultada sobre qué la motivó a realizar tremenda aventura dijo que quería hacer algo por ella misma ya que desde niña había tomado mucho el rol de cuidadora. “El viaje fue un poco para darme espacio para hacer algo divertido, sin tener que ser la proveedora, sin tener que ser la cuidadora de alguien más. Sino que, para ser mi cuidadora, mi proveedora. Y eso fue chivo, creo que no había hecho algo así nunca. Tenía un montón de miedo, un montón de miedo”, confesó.
También contó que ahorró durante años para realizar el viaje y que este fue como un regalo que se hizo a sí misma.
Un año antes de emprender su viaje se preparó junto a su compañero comprando equipo, saliendo a pedalear los fines de semana, yendo a acampar para saber cómo cocinar y cómo era dormir en una carpa como así también saber qué ropa usar.
No obstante Andrea admitió que “nunca había hecho un viaje de más de cuatro días en bici”.
Andrea contó que hubo momentos en los que pensó que no lograría completar el viaje. Vivió días en que se quería ir a su casa y estaba en el medio de la montaña. En los Andes ecuatorianos, a 4 mil metros de altura, con un clima duro y frío pasó momentos duros en los que la embargó esa sensación de cansancio, de querer abandonar su objetivo, de querer irse a su casa a ver la tele.
En esos instantes, cuando el físico estaba agotado, su determinación y fortaleza mental la ayudaron a no desistir.
En 2023, después de tres años, de altos y bajos, Andrea llegó a Ushuaia y manifestó que el término de su viaje trajo consigo un montón de emociones, entre ellas una sensación de luto por la culminación de una etapa.
La salvadoreña, se mostró orgullosa por haber cumplido con su meta dado que el ciclismo es un deporte que históricamente ha estado copado por varones. “Estos espacios son muy dominados por el hombre blanco, europeo, chele, gringo, que tienen las economías para hacerlo”, manifestó. “Entonces, veía importante alzar la voz, decir ¿por qué no hay más mujeres? Los niveles de violencia son altos, los femicidios son altos, hay poco acceso, las economías son distintas. Pero era más como lo estoy haciendo por todas nosotras. Acá van conmigo. Entonces sí fue bien especial, me sentí como una vocera de mi comunidad”, subrayó.






