El almirante estadounidense Alvin Holsey, jefe del Comando Sur, se reunió con Javier Milei en un nuevo gesto de acercamiento bilateral, mientras su visita a la base naval de Ushuaia reaviva el debate sobre soberanía e intereses geopolíticos en la Antártida.
Con estricto protocolo militar, el almirante Alvin Holsey fue recibido este martes en la Casa Rosada por el presidente Javier Milei, en el marco de una visita que consolida la alianza estratégica entre Argentina y Estados Unidos. El encuentro, de 40 minutos y sin declaraciones públicas, reforzó la agenda común en defensa y seguridad, aunque el foco de controversia radica en el destino siguiente del alto mando: la Base Naval de Ushuaia, donde Washington proyecta un polo logístico antártico que podría alterar el equilibrio regional.
Holsey, designado al frente del Comando Sur tras la victoria electoral de Donald Trump en 2024, arribó a Buenos Aires en un operativo discreto. Acompañado por el ministro de Defensa, Luis Petri, el militar -experto en operaciones conjuntas y gestión estratégica- discutió con Milei temas sensibles, desde la lucha contra el terrorismo hasta la protección de rutas marítimas. La embajada estadounidense destacó el “compromiso de profundizar la asociación en defensa”, mientras Petri celebró la “sintonía” bilateral en un mensaje retuiteado por el Presidente.
Sin embargo, el itinerario de Holsey trasciende la diplomacia protocolar. Mañana, el almirante viajará a Ushuaia para inspeccionar las instalaciones de la Armada Argentina, en una movida que expertos vinculan con los intereses de Estados Unidos por establecer una base propia en el extremo sur. Según fuentes castrenses, el objetivo sería crear un hub logístico para operaciones antárticas, aprovechando la ubicación estratégica de Tierra del Fuego. El plan, ya explorado por la predecesora de Holsey, la general Laura Richardson, enfrenta resistencias: desde la oposición local hasta las ambiciones de China, cuyo acercamiento a la Antártida durante el gobierno de Alberto Fernández generó roces con Washington.
El contexto geopolítico agrega capas de complejidad. Con el Tratado Antártico próximo a revisarse y el Ártico como escenario de pugnas por recursos -donde Rusia y Estados Unidos libran una batalla silenciosa-, la Patagonia argentina emerge como un tablero clave. “La soberanía en el Atlántico Sur se defiende con alianzas, no con políticas aisladas”, admitió una fuente militar, en clara alusión a la necesidad de respaldo estadounidense frente a los reclamos británicos y la creciente presencia chilena.
Holsey, quien asumió su cargo en noviembre pasado bajo la administración Biden pero con el aval de Trump, representa esta visión realista. Su visita no solo refuerza el giro pro estadounidense de Milei, sino que expone los dilemas de un país en busca de equilibrios: entre la cooperación con una potencia global y la defensa de sus recursos estratégicos. Mientras la Casa Rosada evita detalles sobre los acuerdos concretos, la cena en honor al almirante en la embajada estadounidense -con posible presencia presidencial- sugiere que el diálogo apenas comienza.






