El ministro de Economía, Francisco Devita, detalló la inversión provincial en subsidios de gas, donde el Estado aporta 7 millones de pesos anuales por familia, mientras los beneficiarios abonan solo 150.000 pesos al año.
En una reciente entrevista en Radio Provincia, el ministro de Economía de Tierra del Fuego, Francisco Devita, expuso en detalle el esfuerzo financiero que realiza el Estado provincial para sostener el subsidio al gas envasado, un beneficio que, según sus palabras, “es el más fuerte de las transferencias hacia hogares” y que representa un gasto anual de 50.000 millones de pesos.
“Hay muchas necesidades, no es solamente pagar el salario de los empleados que forman parte de la administración pública, sino que suceden otras cosas”, afirmó el funcionario, refiriéndose a los múltiples desafíos que enfrenta la provincia en materia de gasto social.
Devita explicó que, en promedio, una familia beneficiaria del subsidio al gas envasado paga alrededor de 150.000 pesos al año, mientras que el Estado provincial invierte 7 millones de pesos anuales por esa misma familia. “Entonces, si el Estado se retirara en esta construcción colectiva que el Estado se tiene que retirar de todo, la familia tendría que pagar 7.200.000 pesos por año para tener gas envasado. Que tampoco es la solución”, señaló.
El ministro detalló que, mensualmente, las familias abonan montos variables: “Hay meses donde pone 9.000 y pico y hay meses donde pone un poquitito más. Entonces el promedio son 150.000 por año y el Estado provincial paga 7 millones por año por ese subsidio de esa familia”. Esta brecha, según Devita, refleja el enorme esfuerzo que realiza la provincia para garantizar el acceso a un servicio básico como el gas, aunque reconoció que el sistema no está exento de problemas.
“La calidad de vida de esa familia tampoco es buena, porque el gas envasado contempla también inconvenientes”, admitió el ministro. Para ilustrar esta situación, compartió el testimonio de una vecina que, gracias a un subsidio, pudo conectarse a la red de gas natural: “Me contaba que siempre que tuvo gas envasado no podía estar en remera de mangas cortas en su casa, por el frío que hacía y por lo que tenía que cuidarlo”.
Además, Devita mencionó las dificultades logísticas que enfrentan las familias en barrios altos durante el invierno: “Muchas veces cuando está congelada la calzada, los camiones para poder hacer la descarga de gas no van. Entonces también es un problema si en ese momento te quedaste sin gas, no te podés bañar con agua caliente”.
El ministro destacó que estos datos suelen pasar desapercibidos: “Nosotros empezamos a contar algunas de estas cuestiones que muchas veces las pasamos por alto también, porque las damos como adquiridas y por eso trabajamos con el equipo en poder mostrar el esfuerzo que muchas veces hacemos cuando se sostiene esto de en qué se gasta la plata”.
En este contexto, subrayó la importancia de mantener un equilibrio entre el apoyo estatal y la responsabilidad de los beneficiarios, aunque reconoció que el retiro total del Estado no es una opción viable. “Este es un gasto que es el más fuerte de las transferencias hacia hogares”, concluyó Francisco Devita.






