Un experto en otorrinolaringología alertó sobre las múltiples causas que puede tener la ronquera persistente y remarcó la necesidad de una evaluación profesional cuando el cuadro se extiende más allá de lo habitual. Detalló las señales de alerta y las claves para prevenir complicaciones.
La ronquera o pérdida de tono habitual de la voz es un trastorno común que, en la mayoría de las ocasiones, responde a afecciones pasajeras. No obstante, los especialistas enfatizan que cuando se vuelve crónica, puede ser la punta de un iceberg de condiciones médicas más serias que requieren atención.
El otorrinolaringólogo Gustavo Kogan explicó que, en esencia, estamos ante una señal de alerta del cuerpo. “La disfonía principalmente es un síntoma, no una enfermedad”, afirmó en FM Ushuaia, y añadió que esta alteración se presenta “cuando las cuerdas vocales no vibran de forma uniforme”.
Para entender por qué ocurre, Kogan describió el mecanismo de producción de la voz. “La voz se genera a partir del aire que sale de los pulmones, que hace vibrar las cuerdas vocales, y luego se transforma en sonido a través de la boca y la nariz”, por lo que cualquier obstáculo en esta cadena modifica el resultado final.
Dentro de los factores desencadenantes más comunes, el médico señaló el abuso o mal uso del aparato fonador, particularmente en ciertos entornos laborales. “Una de las causas más habituales es la disfonía funcional, provocada por el sobre uso de la voz”, un problema que afecta con frecuencia a educadores y a otros profesionales que hacen de la voz su principal instrumento de trabajo.
El profesional advirtió que existe una tendencia a minimizar estos episodios, lo que posterga la visita al consultorio. En este contexto, subrayó que “ante una disfonía de dos a tres semanas de duración es importantísimo consultar”, ya que aunque muchas veces se resuelve sola, puede ser la expresión de lesiones físicas. “Cuando aparecen formaciones como nódulos o quistes por el choque forzoso de las cuerdas vocales, se genera una disfonía de causa orgánica”, detalló.
Kogan destacó que la tecnología actual permite diagnósticos ágiles y efectivos. “Hoy contamos con estudios simples que permiten observar las cuerdas vocales mientras están funcionando y hacer un diagnóstico preciso en pocos segundos”, aseguró.
Un punto que el especialista puso de relieve es el impacto de problemas digestivos en la salud vocal. “Una de las causas más importantes de la disfonía es el reflujo, que puede no generar acidez pero sí afectar directamente a las cuerdas vocales”, explicó, desligando esta molestia de los síntomas clásicos de ardor.
En materia de prevención, el médico insistió en la importancia de la conducta diaria. “Una de las pautas fundamentales es evitar gritar, no hablar en ambientes ruidosos y mantener una buena hidratación; la recomendación principal es beber agua de forma constante”, aconsejó como medidas básicas de cuidado.
Asimismo, vinculó la calidad vocal con el bienestar integral. “La respiración es absolutamente central, y cuestiones como el estrés o la ansiedad también impactan en la voz”, sostuvo, poniendo en valor la conexión entre el cuerpo y la mente.
Finalmente, aunque son una minoría de los casos, no se pueden descartar patologías de mayor complejidad. El especialista indicó que “en alrededor del 5% de los casos puede haber algún indicio de una neoplasia, como un cáncer de laringe”, por lo que la detección precoz es vital para un tratamiento exitoso. El monitoreo es especialmente relevante en grupos de riesgo: “en la población general el 30% ha tenido alguna disfonía, pero en los profesionales de la voz ese porcentaje asciende al 50%”, concluyó, reforzando la idea de que la prevención es la mejor herramienta.






