La comitiva integrada por congresistas norteamericanos, funcionarios diplomáticos y asesores recorrió la terminal portuaria fueguina y navegó el Canal Beagle. El dato, confirmado por fuentes oficiales, es el primer elemento verificable que conecta su presencia en la provincia con la reciente intervención federal dispuesta por el Gobierno nacional.
La comitiva de siete legisladores estadounidenses, junto a funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, familiares y colaboradores, que visitó Ushuaia entre el domingo 25 y el martes 27 de enero, ingresó al puerto de la ciudad y realizó una navegación por el Canal Beagle.
El dato, corroborado por fuentes oficiales y no informado públicamente hasta ahora, adquiere relevancia porque constituye el único elemento concreto que vincula la llegada de la delegación norteamericana con la intervención federal del puerto de Ushuaia, dispuesta por el Gobierno nacional el martes 20 de enero, apenas cinco días antes del arribo del avión militar que trasladó al grupo.
Desde el comienzo, la presencia de los legisladores y sus acompañantes en la capital fueguina estuvo marcada por la ausencia de información oficial. Ni las autoridades nacionales ni las provinciales difundieron detalles sobre los motivos del viaje, la agenda prevista o las actividades desarrolladas durante la estadía.
En ese contexto, el único pronunciamiento público fue emitido por la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, que informó de manera escueta que miembros de la Cámara de Representantes, pertenecientes al comité bipartidario de Energía y Comercio, se encontraban de visita en el país. En el comunicado se mencionaron reuniones con funcionarios y científicos para tratar temas vinculados a la degradación ambiental, permisos para la gestión de minas y residuos, procesamiento de minerales críticos, investigación en salud pública y seguridad médica.
Sin embargo, a nivel político y social comenzó a instalarse la hipótesis de una posible relación entre la visita de los congresistas y la intervención portuaria. Esa lectura se vio reforzada por el actual escenario de alineamiento del Gobierno nacional con Estados Unidos y por los intereses estratégicos de ese país en el Atlántico Sur.
Hasta el momento, no existían datos verificables que respaldaran esa presunción. No obstante, la confirmación del ingreso de la comitiva al puerto permite establecer que los visitantes estadounidenses, al menos, tomaron contacto directo con el funcionamiento de la terminal marítima fueguina.
De acuerdo con la información obtenida por EDFM, el grupo accedió a las instalaciones portuarias bajo custodia de la Prefectura Naval Argentina. Durante la recorrida caminaron por la zona de catamaranes y por el muelle, y posteriormente abordaron una embarcación turística para realizar la navegación habitual por el Canal Beagle.
La llegada del avión Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea de Estados Unidos no pasó inadvertida. El domingo 25 de enero, a las 11.22, la aeronave aterrizó en el aeropuerto de Ushuaia y fue fotografiada en pista. La imagen se difundió rápidamente a través de redes sociales.
El vuelo oficial había partido de la Base Conjunta Andrews, en las cercanías de Washington, el viernes 23 de enero a las 18.06. Ese mismo día aterrizó en San Juan de Puerto Rico a las 22.12 y volvió a despegar a las 23.36. El sábado 24 arribó a Buenos Aires a las 8.40 y, finalmente, el domingo llegó a Tierra del Fuego.
Ante la falta de información oficial, fue necesario reconstruir la composición de la delegación. En total viajaban veintitrés personas: siete miembros de la Cámara de Representantes, cuatro funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina —uno de ellos traductor— y un grupo integrado por familiares, asesores en temas ambientales y un médico.
Entre los legisladores se encontraba Morgan Griffith, integrante central del comité de Energía y Comercio, reconocido por su postura negacionista frente al cambio climático, figura influyente dentro del Partido Republicano y representante del noveno distrito del estado de Virginia.
Durante su estadía, y sin difusión pública de las actividades, la comitiva visitó el Parque Nacional Tierra del Fuego, uno de los principales atractivos turísticos de la provincia. Luego almorzó en la ex hostería Alakush, ubicada dentro del área protegida, y por la tarde regresó al centro de la ciudad, donde se alojó en un hotel cinco estrellas.
Al día siguiente, lunes 26, se desarrolló una reunión privada en otro hotel cercano. La Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) confirmó que recibió una invitación y envió cuatro representantes, entre ellos su rector, Mariano Hermida. En tanto, desde el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, dependiente del CONICET) señalaron que algunos investigadores asistieron por iniciativa personal.
Según pudo reconstruir este medio, las autoridades del CADIC optaron por no participar ante la falta de información previa sobre los temas a tratar. Finalmente, solo tres investigadores del organismo estuvieron presentes. De este modo, los siete congresistas estadounidenses y sus colaboradores mantuvieron un encuentro con apenas siete representantes de instituciones locales.
La reunión se extendió durante aproximadamente una hora y fue calificada como de contenido “muy básico” por fuentes que participaron del encuentro. “No pareció que ese hubiera sido el objetivo central del viaje”, indicaron, en referencia al despliegue logístico y al traslado de una delegación de alto nivel.
En el plano político, únicamente la senadora nacional por Tierra del Fuego Cristina López (Fuerza Patria) y el diputado nacional Agustín Tita (FORJA) tomaron conocimiento formal de la visita y difundieron un comunicado en el que solicitaron explicaciones al Gobierno nacional. Ambos cuestionaron la ausencia de información oficial y advirtieron sobre la falta de intervención del Congreso para autorizar este tipo de actividades, además de señalar el informalismo de la Cancillería.

Los fabulosos hermanos Avellaneda
En paralelo a estos hechos, la intervención federal del puerto de Ushuaia continúa generando cuestionamientos. En la víspera, este medio informó sobre una presentación realizada ante la Prefectura Naval Argentina que advirtió que la terminal opera sin un plan de seguridad vigente y sin personal autorizado y capacitado. El documento señaló riesgos operativos y ambientales, así como posibles incumplimientos de estándares internacionales en un punto estratégico para la actividad antártica.
A esa situación se sumó un nuevo elemento. El interventor del puerto, Juan Avellaneda, designó a su hermano, Mario Manuel Avellaneda, como uno de los trabajadores que lo asisten en la gestión cotidiana de las instalaciones.

Juan Avellaneda es secretario general de la Unión del Personal Superior Ferroviario (UPSF) de Tierra del Fuego, el gremio de representación minoritaria que había presentado la denuncia por presuntas irregularidades en el puerto y que derivó en la intervención.
Tras la medida, el acceso al edificio portuario quedó restringido a una veintena de trabajadores, todos ellos vinculados al sindicato y al propio denunciante.
De este modo, Avellaneda se consolidó como el principal interlocutor ante el titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), Iñaki Arreseygor, ex integrante del directorio de la empresa Mirgor SACIFIA.






