Especialistas de ambos lados de la frontera intercambiaron experiencias sobre sismos, tsunamis y gestión del riesgo. Chile expuso su sistema de evacuación y destacó la necesidad de coordinación comunitaria, institucional y empresarial frente a emergencias.
La experiencia acumulada por Chile frente a terremotos y tsunamis fue uno de los principales aportes de una nueva instancia de intercambio con Tierra del Fuego, orientada a fortalecer la prevención, la preparación comunitaria y la coordinación institucional ante posibles emergencias de gran escala.
Juan Carlos Andrades, director general del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile, explicó en FM Ushuaia que el encuentro constituye “la segunda etapa de una ida ya por parte de todo el equipo de la provincia de Tierra del Fuego”, dentro de un proceso destinado a intercambiar conocimientos “para poder entrelazar este conocimiento ante gestión de riesgo de desastre”. El objetivo, precisó, es avanzar “tratando de pasar de la respuesta, principalmente a la preparación y la mitigación”.
Uno de los puntos centrales de la experiencia chilena es la articulación entre distintos sectores. Andrades destacó que su país cuenta con un recorrido importante en “este trabajo mancomunado y transversal entre la sociedad civil y el ente público y el empresariado”, y señaló que uno de los principales mensajes compartidos durante las jornadas pasa por comprender “cómo se entrelazan las diferentes capas sociales en el trabajo de prevención, que es la base importante”.
El antecedente que impulsó particularmente este acercamiento fue un fuerte sismo registrado en el pasaje de Drake. Según recordó, mientras en Cabo de Hornos la población comenzaba a movilizarse, del lado argentino surgían interrogantes sobre cómo proceder: “Mientras se movía la gente en la comuna Cabo de Hornos, acá en Ushuaia estamos preguntando ¿qué hacemos?”. A partir de aquella situación, agregó, las autoridades comenzaron a trabajar conjuntamente y desarrollaron el proyecto que derivó en las actuales instancias de capacitación.
En Chile, aquel episodio obligó a desplegar específicamente una “evacuación masiva en toda la región”. En Cabo de Hornos, detalló, “tuvieron que evacuar toda la comunidad en los bordes costeros hacia sectores de seguridad”, mediante un esquema que permite anticipar el eventual arribo de las olas y ordenar progresivamente los desplazamientos de la población.
El intercambio también permitió detectar aspectos por mejorar. Tras dialogar con representantes de la Armada, Andrades indicó que “nos dimos cuenta que habían debilidades, son las que hoy día estamos representando con realidades que ejecutamos para que las podamos replicar”. Como parte del programa, se prevé movilizar una pequeña población a modo demostrativo para ensayar cómo debería desarrollarse una evacuación frente a un eventual tsunami.
Para el funcionario chileno, sin embargo, la gestión del riesgo excede los fenómenos sísmicos y comprende incendios forestales, emergencias marítimas y otras amenazas. Por eso remarcó la importancia de que todos los actores trabajen coordinadamente y enumeró los principios utilizados por su organismo: “planificar, organizar, supervisar, y a su vez también coordinar y asesorar a la autoridad”.
Sobre la situación fueguina, Andrades valoró como punto inicial la preocupación existente: “Creo que aquí está el mejor reflejo, están preocupados, y eso es un gran paso”. A partir de allí, consideró necesario convertir ese interés en acciones concretas, elaborar planes, coordinar autoridades e involucrar a las empresas en la preparación. “Hay una infinidad de trabajos que el punto de garantía, según lo que yo puedo entender, está dado. La asistencia lo demuestra”, concluyó.






