El infectólogo Edgar Vega advirtió sobre el crecimiento de diagnósticos, la baja percepción de riesgo y el abandono del preservativo, y remarcó la necesidad de testeo temprano y campañas de prevención más intensas.
El jefe del servicio de infectología del Hospital Regional Río Grande, Edgar Vega, expresó su preocupación por el incremento sostenido de casos de sífilis y señaló que la tendencia se observa desde hace más de una década, con particular impacto en la actualidad.
“Venimos ya hace un tiempo, desde el año 2010 que viene el aumento de casos. Se frenaron un poco con la pandemia porque tal vez en esa época la gente no se testeaba, estaba guardada en su casa, y después volvió a aumentar pos pandemia”, explicó el experto en FM Ushuaia.
En ese contexto, indicó que actualmente “el aumento es sostenido” y aportó datos recientes: “Hay más casos en Río Grande que en Ushuaia, eso no sucedía el año anterior, ahora hay 48 casos en Río Grande y 25 en Ushuaia”. Atribuyó esta diferencia, en parte, a una mayor detección: “Tal vez porque acá en Río Grande estamos con las campañas… que tal vez esté testeando más gente y por eso tenemos más positivos”.
Vega también advirtió sobre la dificultad para detectar la enfermedad en sus etapas iniciales. “Hay una etapa de la sífilis que es asintomática y por ese lado tal vez no llegan a consultar porque no tienen ningún síntoma de dolor”, sostuvo, y remarcó que esto puede derivar en diagnósticos tardíos.
Respecto de las causas, fue claro: “La principal causa es la falta de preservativo, la falta de uso del método de barrera que se ha abandonado prácticamente”. En esa línea, agregó que “el porcentaje de uso de preservativo en el grupo etario sexualmente activo es muy, muy bajo” y vinculó esta situación con “el aspecto conductual de las personas, la falta de información y todo junto”.
Consultado por la población más afectada, precisó que “el grupo etario más afectado son los sexualmente activos, generalmente entre los 15 y 39 años; y de eso el 75% estaría más o menos entre los 15 y los 29 años”.
El especialista también subrayó la baja percepción del riesgo como factor determinante: “La gente es como que perdió el miedo a tener una enfermedad de tipo de transmisión sexual”, afirmó, y explicó que algunos tratamientos preventivos para VIH generan una falsa sensación de protección: “Esa es una medicación para evitar que el paciente se contagie de VIH, pero no evita que se contagie de sífilis”.
Finalmente, insistió en la importancia del diagnóstico precoz: “Si tenemos el recurso disponible del test rápido, es un pinchazo en el dedo y en 20 minutos tenés el resultado”. Y concluyó: “Lo ideal es testearse ante las mínimas sospechas, porque si tratás tempranamente, frenás la cadena de transmisión”.






