La consagración en el Campeonato Nacional de Lucha de Brazos, celebrado en Tucumán, coronó a un atleta fueguino con el primer lugar en dos categorías, un desempeño que le valió el ascenso inmediato a la categoría profesional.
David Rodríguez, el protagonista de esta gesta, se coronó campeón argentino en un evento que congregó a los mejores exponentes de cada región. El deportista manifestó que este éxito es la culminación de una trayectoria planificada, desde sus primeros pasos en la disciplina. En relación a su evolución, sostuvo en FM Ushuaia que “era una meta que teníamos desde el principio, arrancando como novicio, pasando a amateur, y poder llegar a un nacional donde están los mejores de todas las provincias”.
La actuación de Rodríguez en el torneo fue impecable, adjudicándose el título tanto con el brazo derecho como con el izquierdo, lo que automáticamente le otorgó la promoción al más alto nivel competitivo. Sobre este hito personal, expresó: “Poder salir campeón con ambos brazos y recibir el anuncio de la federación de que paso a la etapa profesional, es algo que me llena de orgullo”.
La competencia se llevó a cabo a lo largo de un fin de semana en tierras tucumanas, reuniendo a una nutrida delegación de luchadores de todas las provincias. En este contexto, el atleta subrayó la alta exigencia del certamen y el calibre de sus oponentes. “En un nacional ya compiten los mejores de cada provincia, por eso este resultado tiene un valor especial”, enfatizó.
Asimismo, Rodríguez puso en valor el esfuerzo colectivo de la delegación fueguina presente en el campeonato. Señaló que el éxito es compartido y refleja un movimiento en alza: “No es solo un logro personal, también es representar a Tierra del Fuego y ver que otros compañeros también están creciendo y compitiendo a buen nivel”. En particular, destacó la actuación de Lucas Zarra, quien logró un tercer puesto que lo impulsa a competir a nivel sudamericano, y mencionó a jóvenes promesas de la provincia con un futuro prometedor.
El campeón también se refirió al exigente proceso de preparación que demanda la lucha de brazos, el cual implica una adaptación física cuidadosa antes de dar el paso a la competición. Detalló que “no es fácil empezar, porque hay que adaptar los músculos y las articulaciones, y eso puede llevar entre ocho meses y un año antes de poder competir”.
En cuanto al presente de la actividad en la isla, reconoció que, aunque aún es un deporte minoritario, está echando raíces sólidas: “En Ushuaia hay un grupo estable de ocho o nueve personas, y en Río Grande hay otros grupos que van sumando más atletas”.
Su ingreso al profesionalismo supone un nuevo desafío, con rivales de mayor rodaje y una competencia más agresiva. Rodríguez es consciente de ello y afirmó que “sé que en la etapa profesional voy a tener rivales muy fuertes y que va a ser un camino largo para poder lograr podios en esas categorías”.
Por último, explicó la estructura de las categorías, que se dividen por peso y ofrecen variantes según la edad del competidor, lo que le da la opción de competir en diferentes divisiones. “Puedo competir en distintas categorías según el peso o pasar a la categoría máster, ya que tengo 50 años, pero en cualquiera de los casos el nivel es muy alto”, comentó. Con la mirada puesta en el futuro, su meta es clara: continuar entrenando y llevando el nombre de su provincia a lo más alto. Según concluyó, “la idea es seguir trabajando como siempre para dar lo mejor y representar a Tierra del Fuego de la mejor manera posible”.






