Pescadores denuncian que el crecimiento del emprendimiento de cultivo de mejillones, sin integrar a la comunidad local, acapara áreas de captura tradicionales y genera una competencia desigual en la bahía.
La comunidad de pescadores artesanales de Almanza ve con preocupación cómo la expansión del proyecto de cultivo de mejillones de la empresa NewSan los va marginando de la bahía.
Carlos Cárcamo, referente del sector, explicó que la iniciativa, originalmente presentada como un plan piloto de escala reducida, ha crecido exponencialmente. "Hoy estamos hablando de 10 a 12 espejos de agua. Hoy estamos desplazados de algunas zonas donde se pesca centolla, donde se calaban para pescar centolla, que lo está ocupando el grupo de NewSan", afirmó en declaraciones a FM Ushuaia.
Si bien reconoció aspectos positivos del cultivo, como la posible regeneración de bancos naturales y los controles de inocuidad, subrayó el incumplimiento de los compromisos iniciales de colaboración con los trabajadores locales.
Cárcamo fue directo al evaluar la relación entre la empresa y los actores tradicionales. "NewSan hace lo que le conviene a NewSan y nada más", manifestó. Detalló que las promesas de integrar a los pescadores en la cadena de valor, ya sea comprándoles semilla o su producción, nunca se concretaron. "Eso no ocurrió. No participan lo que ellos dijeron que iban a participar a los demás, como lo dijo el subsecretario y lo dijo el secretario, eso no ocurrió", reiteró.
Esta dinámica, señaló, crea una competencia imposible para los pequeños productores: "Zona donde un pescador podía desarrollar la acuicultura está siendo desplazado por una empresa grande que tiene otros capitales. Los pescadores no pueden competir contra esa empresa".
La situación se ve agravada por una marcada desigualdad en el acceso logístico al área. El pescador contrastó la libertad de operaciones de la compañía con las trabas burocráticas que sufren los habitantes históricos. "La gente de Almanza tiene que pedir permiso, escribirle a Tierra Fiscales pidiéndole por favor para ingresar materiales. Entonces, eso no es bueno porque ahí significa que lo está desplazando, le das mayor posibilidad a una empresa grande que recién aparece y no le das la posibilidad a pescadores que están hace 25 o 30 años", expuso.
Este conflicto se desarrolla en un escenario de fragilidad institucional para el sector, tras la desarticulación del clúster pesquero y la previa expulsión del gobierno provincial de ese espacio por no aportar soluciones.
El avance del proyecto industrial, por lo tanto, no solo ocupa el espacio físico del agua, sino que consolida un modelo que, según la voz de los pescadores, excluye y desplaza a quienes dieron vida histórica a la costa de Almanza.






