El ex funcionario aseguró que su renuncia fue parte de una transición ordenada y planificada, rechazando versiones maliciosas. Detalló la entrega de archivos a su sucesor y destacó la solvencia fiscal alcanzada, aunque criticó la falta de asistencia nacional.
En una extensa entrevista por FM Ushuaia, el contador Francisco Devita, hasta hace pocas semanas ministro de Economía de Tierra del Fuego, se refirió con dureza a lo que calificó como “operetas” y “críticas cínicas” respecto a las circunstancias de su salida del gobierno provincial.
El ex funcionario dedicó la mayor parte de su intervención a desmentir informaciones que presentaban su renuncia como un hecho conflictivo, asegurando que se trató de un proceso consensuado y metódico. “No fue de esa manera. Al contrario, creo que los años que llevo dentro del Ministerio de Economía fue la transición más ordenada que tuvimos entre ministros”, afirmó Devita de entrada.
En relación a su sucesor, Alejandro Barrozo, fue categórico al describir una entrega de funciones pacífica y cooperativa. “Podés hablar incluso con los empleados de planta permanente, que el último día fui a saludar uno por uno a las oficinas para darle las gracias”, relató. Y agregó: “Cuando el gobernador me comunicó a quién había elegido, yo le pedí la posibilidad de que podamos charlar, nos juntamos en un café, charlamos… y yo mismo lo invité a la oficina que empiece a venir, que veamos temas, le compartí archivos, toda la propiedad de archivos que tenía yo, que había trabajado yo en tesorería, se los dejé”.
Sobre la duración del cargo, Devita explicó que siempre sostuvo una postura definida: “Yo lo planteé desde el momento en el que asumí ese cargo, le planteé al gobernador que para mí era un lugar donde cada dos años hay que rotar, necesariamente tiene que venir otra persona, porque es un ministerio que es muy transversal y que todo el tiempo tiene vínculos con todos los ministros y es muy quemante”.
Respecto al balance de su gestión, Devita se mostró autocrítico pero reivindicó los logros alcanzados en un contexto nacional complejo. “Me fui con 24 meses de sueldos y aguinaldos pagados en tiempo y forma en una cuota. Sueldos, aguinaldos y jubilaciones… todos con paritarias abiertas, con incrementos salariales”, enumeró.
Frente a las críticas, especialmente las vertidas en redes sociales por algunos actores políticos, adoptó una postura de desapego. “Aprendí en este tiempo a no tomarlo personal, a entender que es un poco el juego de la política y que muchos lo hacen criticando desde un lugar cómodo porque no hicieron ni hacen absolutamente nada por Tierra del Fuego”, sostuvo, y cuestionó la coherencia de sus detractores: “Si votás en contra de la ley de financiamiento universitario, si votás en contra de pensiones para los discapacitados y criticás después que acá no hay acompañamiento para un determinado sector, ya per se no tiene sentido la crítica”.
En materia fiscal, Devita destacó que la provincia no recibió Aportes del Tesoro Nacional (ATN) durante los últimos 24 meses, a diferencia de otras jurisdicciones, y aclaró la situación de los anticipos de coparticipación. “Hubo dos meses en los cuales se recibieron anticipos de coparticipación… ese anticipo se devolvió dentro del mismo mes, en julio, con intereses”, precisó, argumentando que esto demostraba capacidad de repago.
Sobre el endeudamiento, criticó a diputados nacionales que, a su juicio, alientan narrativas de intervención provincial: “Me parece también muy peligroso el estar incentivando constantemente una intervención… es una falta de respeto institucional”.
Hacia el final de la entrevista, Devita se refirió a la sensible política de subsidios al gas, un tema que generó fuertes reacciones. Explicó que el gobierno nacional congeló su aporte, trasladando una mayor carga a la provincia, y relató anécdotas personales sobre el recorte a usuarios específicos. “Nosotros le cortamos el subsidio del gas porque entendimos que las casas de fines de semana no tenían que tenerlo”, contó, y reveló la ironía de la situación: “Muchas de esas personas fueron votantes de la política nacional que sostenía que había que acabar con los planes y los subsidios. Pues bien, yo te puedo mostrar los correos que recibí, las amenazas que recibí”. Este episodio, según el ex ministro, ejemplifica la “falta de coherencia” entre el discurso de ajuste a nivel nacional y la resistencia cuando las medidas impactan a nivel local.






