El nadador de aguas abiertas, oriundo de Cosquín, logró una prueba inédita entre Argentina y Chile al recorrer 3.250 metros ida y vuelta en aguas de 8 grados. Es el primer argentino en concretar este desafío con traje de neoprene en uno de los escenarios naturales más exigentes del mundo.
El nadador de aguas abiertas Marcelo Stancanelli protagonizó este sábado una hazaña sin precedentes al completar el doble cruce del Canal Beagle, uniendo Argentina y Chile a nado en uno de los entornos más extremos del planeta. Con esta proeza, se convirtió en el primer argentino en lograr el desafío, recorriendo 3.250 metros ida y vuelta en aguas cuya temperatura se mantuvo cercana a los 8 grados.

La travesía comenzó a las 10:30, luego de un retraso en la largada, y desde el inicio presentó condiciones adversas. Sin embargo, la mayor dificultad apareció en el regreso, cuando el viento y las corrientes se volvieron aún más intensas. A pesar de ello, Stancanelli logró sostener el ritmo y avanzar con determinación hacia la costa.
En total, el nadador realizó más de 2.300 brazadas, rodeado por un paisaje tan imponente como desafiante. Durante el cruce estuvo acompañado por fauna marina, con la presencia cercana de pingüinos y lobos marinos, mientras que a la distancia podían observarse ballenas, completando un escenario único en el extremo sur del continente.
Este nuevo logro se suma a otros desafíos extremos ya cumplidos por el deportista de Cosquín, quien anteriormente había sido el primer cordobés en cruzar a nado el Lago Titicaca. Para afrontar la exigencia del Canal Beagle, Stancanelli se había instalado varios días antes en Ushuaia, donde llevó adelante una preparación específica para adaptarse a las bajas temperaturas y a las condiciones climáticas del lugar.
Exhausto pero emocionado, el nadador celebró el objetivo alcanzado al tocar tierra nuevamente, destacando que cada esfuerzo tuvo sentido. A través de sus redes sociales expresó: “Estoy profundamente feliz y agradecido. Gracias a todos los que me acompañaron, apoyaron y fueron parte de este proceso, desde el primer día hasta la última brazada”.
Asimismo, subrayó el valor colectivo de la hazaña: “Este logro no es solo mío, es un sueño cumplido, un hito para Cosquín, la provincia de Córdoba y para todos los que creen que con compromiso y pasión se puede llegar lejos”, concluyó, cerrando una jornada histórica para el deporte argentino de aguas abiertas.






