La arquitecta de la Clínica San Jorge detalló los desafíos de modernizar un centro de salud en constante evolución, desde la adaptación de espacios hasta la incorporación de neuroarquitectura.
Con más de 20 años al frente del departamento de Arquitectura de la Clínica San Jorge, Alejandra Penisi se ha convertido en una voz autorizada para hablar sobre la evolución de la infraestructura hospitalaria en Ushuaia. En una entrevista con FM Ushuaia, la profesional describió los procesos de transformación de un edificio que, en sus orígenes, era "un conjunto de casas unidas por rampas", y que hoy avanza hacia un modelo de planificación maestro que prioriza la flexibilidad y la adaptación a las normativas cambiantes.
"Cuando ingresé en 2005, la clínica empezaba un fuerte crecimiento. Había que darle espacio físico a nuevas especialidades y empleados", recordó Penisi. Fue entonces cuando, junto a su equipo, desarrolló un plan maestro para ordenar la expansión: "Algunas propiedades se demolieron, otras se construyeron o proyectaron. Pero nunca es definitivo: un hospital es sumamente dinámico".
Esa dinámica, explicó, exige estructuras sólidas en su esqueleto -hormigón o metal- pero con tabiques interiores modulables, como los de Durlock, para permitir reformas rápidas. "Las normativas cambian: hoy las habitaciones, los boxes de terapia o las salas de diagnóstico por imágenes requieren más metros o soportes técnicos distintos. Es una demolición continua", admitió.
Uno de los ejemplos más claros de esta adaptación fue la pandemia. "Diseñamos circuitos unidireccionales en tiempo récord para separar pacientes infectados, remodelamos la terapia y hasta proyectamos el hospital de emergencia en el polideportivo municipal", relató. Aquel trabajo, realizado junto al bioingeniero Ignacio Maldonado y el arquitecto Marcos Prosdócimo, reflejó la urgencia de responder a crisis sanitarias con infraestructura versátil.
Penisi también destacó cómo la neuroarquitectura -diseño basado en la respuesta cerebral a los espacios- influye en proyectos actuales. "En los nuevos quirófanos incorporamos ventanas con video fijo. Sin contacto con el exterior, el personal pierde noción del tiempo y su humor se afecta", explicó. La iluminación, otro factor clave, varía según el área: "En cocinas usamos luz blanca para mantener alerta; en habitaciones, cálida para relajar. Cada detalle, hasta los aromas, incide en la experiencia".
Actualmente, la clínica avanza en la construcción de un nuevo bloque en Jainén y Karukinka, con cuatro quirófanos, una sala de partos y habitaciones VIP. "Falta mucho: luego vendrá la demolición del laboratorio y la guardia", adelantó.
Además, mencionó el próximo anexo Roberto Livingston, un edificio alquilado pero diseñado por su equipo, que albergará 18 consultorios y un auditorio. "La tendencia es crecer en el perímetro con espacios adaptados a nuestras necesidades", señaló.
Con una pasión que, según confesó, la mantendría "20 años más en el cargo", Alejandra Penisi cerró con una reflexión: "La arquitectura hospitalaria no es solo construir paredes. Es anticiparse a lo que vendrá, porque la salud nunca deja de moverse".






