Noticia de Tapa

10/09/2026

USHUAIA Y LA ANTÁRTIDA

La ventaja geográfica que no alcanza

Ago 4, 2025 | General

A pesar de su proximidad al continente blanco y su infraestructura disponible, la capital fueguina aún no logra consolidarse como eje central de operaciones antárticas. Expertos señalan falencias estratégicas y falta de coordinación entre lo nacional y lo local.

En un escenario global donde la Antártida cobra cada vez más relevancia científica, logística y geopolítica, Ushuaia emerge como un enclave natural privilegiado. 

Su ubicación, a apenas 1.000 kilómetros del continente blanco, su puerto de aguas profundas y su aeropuerto internacional la posicionan como candidata ideal para convertirse en el principal nodo de conexión. Sin embargo, esa potencialidad choca con una realidad: hoy, la mayoría de las operaciones antárticas internacionales en la región se gestionan desde Punta Arenas, Chile.

Daniel Leguizamón, especialista en asuntos antárticos y creador de la Oficina Antártica de Tierra del Fuego en 1992, explica que el problema no es geográfico, sino estratégico. "Ser la puerta de entrada más cercana no es un mérito, es un capricho geológico. Lo que falta es visión integradora", afirma en el portal Chasqui Federal. Según su análisis, Argentina arrastra una concepción centralista y militarizada de su política antártica, basada en la Ley 18.513 de 1969, que contrasta con el enfoque civil y cooperativo de países como Nueva Zelanda o Australia, donde las bases de Christchurch y Hobart son polos de ciencia y logística con fuerte participación privada.

A nivel local, las inconsistencias también han pesado. Leguizamón menciona el Decreto 2645/2014, que -según su visión-priorizó un enfoque castrense en la logística antártica, relegando proyectos previos como el Área Antártica Internacional de Ushuaia, diseñada en los años 90 como plataforma civil. Esta fragmentación, sumada a la falta de una identidad circumpolar en la educación y la agenda pública, ha impedido capitalizar las ventajas comparativas.

Mientras tanto, otros países cosechan beneficios. Christchurch y Hobart generan unos 80 millones de dólares anuales con actividades antárticas, y Punta Arenas concentra la operatividad de 24 programas internacionales. "Por acción u omisión, resignamos un protagonismo que debería ser proporcional a nuestro potencial", advierte Leguizamón.

El camino, sugiere, pasa por reorientar el modelo: priorizar ciencia, cooperación internacional y servicios especializados, en línea con el Tratado Antártico. Con el horizonte puesto en 2048 -cuando podría revisarse el Protocolo de Madrid-, la diplomacia, el prestigio científico y una logística eficiente serán claves.

Ushuaia tiene los recursos, pero sin una estrategia clara, la ventaja geográfica seguirá siendo solo una promesa incumplida.