El Ministro de Economía de Tierra del Fuego detalló los alcances de la operación financiera que permitió captar $5.517 millones, enfatizando su carácter transitorio y los desafíos fiscales que enfrenta la provincia en un contexto nacional complejo.
En una extensa entrevista con FM Ushuaia, el contador Francisco Devita, ministro de Economía de la provincia de Tierra del Fuego, abordó con rigor técnico la reciente colocación de Letras del Tesoro por $5.517 millones, una herramienta de financiamiento que calificó como "normal y habitual", aunque no exenta de condicionamientos. "Cuando estás bien, bien y sólido no salís a buscar letras", admitió, marcando distancia con la idealización del mecanismo.
Sin embargo, contextualizó la situación actual: "El gobierno nacional lo utiliza como operatoria normal y habitual. El gobierno de Córdoba también. En nuestro caso, la legislación establece que es un financiamiento de corto plazo y estás obligado a reintegrarlo al fin del periodo fiscal".
La operación, que superó las expectativas iniciales -el límite autorizado era de $6.000 millones-, tiene dos vencimientos: $3.800 millones para el 22 de septiembre y el resto para el 22 de noviembre. Devita aclaró que los fondos se destinarán a "gastos corrientes", funcionando como un fondo anticíclico para cubrir obligaciones urgentes. "Ingresa dinero líquido que permite pagar cuestiones que se adeudan a corto plazo", explicó, en alusión a compromisos salariales y operativos.
La provincia enfrenta un escenario fiscal ajustado, con una masa salarial mensual de $52.000 millones y recaudaciones que recién en junio y julio mostraron cierta estabilidad tras meses de volatilidad.
El ministro reconoció el desgaste de gestionar bajo restricciones: "Es muy complicado, sí, muchísimo. Tratamos de repetirlo constantemente: nadie escapa a la realidad". Citó el caso crítico de Salud, donde priorizar gastos implica decisiones complejas: "Si no pagás por anticipado un tratamiento quimioterápico, después no te cotizan". No obstante, fue enfático en señalar que cada ministerio debe autogestionarse dentro de los techos asignados: "Ya no soy un papá para estar atrás diciendo 'este gasto sí, este no'".
La colocación de Letras -autorizada hasta $14.000 millones- se enmarca en un límite de tasa impuesto por Nación: no más de 381 puntos básicos sobre sus emisiones. "Si Nación sale a 42%, nosotros podemos ir hasta 45,80%", precisó. Para Devita, el éxito de la licitación fue una sorpresa, especialmente en una semana financieramente complicada, donde incluso Mercado Libre canceló una emisión.
Sobre el pago del Sueldo Anual Complementario, admitió que se priorizó a empleados de planta permanente, mientras los funcionarios cobraron después. Al respecto, subrayó la transparencia en mostrar los números: "Intentamos explicarlo con datos concretos para que no haya dudas".
Al ser consultado sobre la resistencia de algunos sectores a adaptarse al nuevo escenario económico, la respuesta de Francisco Devita fue contundente: "Me cuesta bastante lidiar con gastos superfluos". Y cerró con una reflexión sobre el rol de las provincias: "La prueba cabal fue el SAC. Todos tuvieron que entender que hay que organizarse con lo que hay".






