Esta semana una flota gallega de dieciséis buques, con alrededor de mil tripulantes, volvió a poner proa hacia el Atlántico Sur para completar la segunda temporada de pesca de calamar en el caladero Malvinas.
Las capturas previstas son difíciles de estimar dada la irregularidad en la disponibilidad de este recurso. En los primeros meses de 2025 las capturas apenas alcanzaron las 20 toneladas diarias, cifra muy inferior a las 45 alcanzadas en temporadas anteriores e incluso muy por debajo a las 75 toneladas que se lograban en las mejores épocas.
Hay distintas hipótesis en torno a la disminución de las capturas, entre ellas el aumento sostenido de la temperatura media del océano en a región, la sobreexplotación pesquera y el cese de la migración de cefalópodos desde el mar argentino desde la plataforma continental de Tierra del Fuego y el sur de Santa Cruz asociado al bombardeo sísmico asociado a prospecciones hidrocarburíferas y gasíferas de la cuenca fueguina y santacruceña.
A pesar de las mermas, la pesca del calamar sigue siendo de relevancia económica en Malvinas. Representa el 60 por ciento del PBI (Producto Bruto Interno) del Gobierno ilegítimo británico en el archipiélago. Esto equivale a más de 278 millones de libras esterlinas.
En este marco, el gobernador ilegítimo de Malvinas, Mark Polland, anunció un ambicioso plan de infraestructura portuaria. Según expuso se asegurará una inversión de 150 millones de libras esterlinas para modernizar infraestructura clave, destacando entre los proyectos la construcción de un nuevo puerto en Puerto Argentino, cuya inauguración se prevé para 2027.






