Un paro general en la provincia protestó contra la eliminación de impuestos a las importaciones de electrónicos, medida que pone en riesgo 7.000 puestos de trabajo y profundiza la crisis industrial.
En un clima de tensión con el gobierno nacional, Tierra del Fuego amaneció este miércoles bajo un paro general de 24 horas, convocado por la virtual totalidad de los sindicatos locales en rechazo a la decisión del Gobierno nacional de eliminar aranceles a productos electrónicos importados. La medida, anunciada la semana pasada, ha sido calificada por las organizaciones gremiales como un ataque devastador a la economía provincial, con potenciales consecuencias sobre miles de empleos y la ya golpeada industria fueguina.
El conflicto, que se arrastra desde hace ocho días con una huelga indefinida de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande, escaló a un cese total de actividades respaldado por gremios clave como Judiciales, Municipales, Petroleros Privados, Camioneros, Luz y Fuerza, y Químicos y Petroquímicos. En un documento titulado “En defensa de la Soberanía, los Puestos de Trabajo y la Industria Nacional”, los sindicatos expresaron su “rechazo absoluto” a la política arancelaria, exigiendo su inmediata reversión.
Según el texto, la eliminación de impuestos a celulares, televisores, aires acondicionados y otros productos electrónicos -sumada a reducciones de gravámenes internos- forma parte de un “plan económico que asfixia la producción nacional” y responde a “concesiones del Gobierno de Javier Milei al FMI”. Los firmantes aseguran que esto provocará la pérdida de más de la mitad de los empleos industriales en la provincia, donde unas 7.000 familias dependen del sector. “No es solo un ajuste; es un desmantelamiento planificado”, denunciaron.
El tono del manifiesto es contundente: acusa al Ejecutivo de favorecer “intereses extranjeros” y de impulsar “la especulación financiera en detrimento del trabajo argentino”. Además, vincula la medida con un histórico conflicto por la soberanía productiva: “Tierra del Fuego no será testigo resignado de este atropello. Defendemos el derecho a habitar esta tierra con dignidad”, señala el texto, que evoca las luchas pasadas del movimiento obrero local.
La protesta no solo refleja el malestar por los aranceles, sino que se enmarca en un reclamo más amplio contra las políticas económicas del Gobierno, a las que los gremios atribuyen “hambre y miseria para las mayorías”. Mientras las calles de Río Grande y Ushuaia permanecieron quietas, la esperanza está dada en la presión sindical que pueda lograr modificar la decisión oficial.
Con una adhesión masiva al paro y advertencias de prolongar las medidas, el conflicto en Tierra del Fuego parece lejos de resolverse. Lo que queda claro es que, para los trabajadores fueguinos, la batalla por los aranceles es también una defensa de su identidad productiva y, en última instancia, de su supervivencia económica.






